Había padecido sin razón, y volvió males por males.
PREGONERO
Mas por uno cometió el crimen contra todos.
ANTÍGONA
La divina Eris es siempre la última que habla. Yo le sepultaré. No hables más.
PREGONERO
Sigue, pues, llevándote sólo de tu consejo; mas en cuanto a mí te lo prohibo.
CORO
¡Ay, ay! ¡oh Erinnas, que así os ufanáis con vuestras obras; peste, que arruinas los linajes, y ahora has destruído de raíz toda la raza de Edipo! ¿En qué pararé? ¿Qué hacer yo? ¿Qué partido tomar? (A POLINICES.) ¿Cómo me determinaré a no llorarte, ni acompañar tu cuerpo hasta la sepultura? Mas tiemblo, y retrocedo por temor a los ciudadanos... (A ETEOCLES.) Tú a lo menos tendrás muchos que te lloren; ¡pero este infeliz irá sin otro duelo ni llanto que las lágrimas de una hermana! ¿Quién habrá que pueda resignarse a esto?
(Divídese el CORO.)