MADRID, 1922
Talleres “Calpe”, Larra, 6 y 8.—MADRID
La famosísima novela de Le Sage Gil Blas de Santillana fué traducida superiormente por el padre Isla, el autor de Fray Gerundio. Esta traducción es la que publicamos. Hízola el padre Isla con la intención de mostrar patente el origen español de la inspiración que animara a Le Sage. ¿Consiguió lo que pretendía? En parte sí, pues leído el Gil Blas en la traducción española de Isla parece enteramente una novela picaresca de las muchas que ha producido nuestra literatura. Pero si miramos con mayor atención la novela, veremos en ella un gran número de rasgos que esencialmente la clasifican entre las obras de ingenio e inspiración típicamente franceses. Prepondera la descripción de caracteres, la fina sátira moral, la intención psicológica sobre la mera narración de aventuras. Le Sage no inventa intrigas por el solo placer de la acción, sino para engarzar en ellas tipos, vicios, defectos morales, ridiculeces de la especie humana. Así adquiere su obra un sentido filosófico, moral; más que novela de aventuras es novela de costumbres y de caracteres.
Le Sage, que nació en la Bretaña y se hizo abogado en París, fué uno de los primeros escritores que vivieron exclusivamente de su pluma. Publicó en 1715 los dos primeros tomos de Gil Blas, que llegaban hasta el punto en que Gil Blas es nombrado intendente general de D. Alfonso de Leyva. En vista del formidable éxito que obtuvo, escribió una continuación, publicada en 1724, que comprende la estancia de Gil Blas en Granada y su traslado a Madrid, con la historia de su privanza con el duque de Lerma. El éxito de esta continuación superó al de los dos primeros tomos, y en 1735 publicó Le Sage el final de la obra, con la narración del ministerio y muerte del Conde Duque y el retiro de Gil Blas a Liria.