El comercio con el departamento de Cochabamba es casi nulo, y jamas se ha pensado hasta el presente en lo fácil que seria entablar algun comercio con los Brasileros del fuerte de Beira, ó con los del Pará bajando por el rio de Madeiras.
Sin embargo, en las actuales circunstancias los saltos y numerosas cascadas de este rio presentan grandes dificultades para su franca navegacion, de la que daré aquí una ligera reseña á fin de que puedan apreciarse hasta cierto punto semejantes dificultades. Mas abajo de la confluencia del Mamoré y del Guaporé, es dable navegar por el espacio de algunos dias sin hallar el menor embarazo, partiendo del punto ya indicado en el camino que se lleva para ir de San-Joaquin á Exaltacion por el vehículo de estos rios. Hácia el decimo grado se encuentra el punto de reunion del Iténes con el Mamoré[1], y no léjos de allí una isla, especie de roca bastante elevada y espaciosa donde se puede construir un fuerte. Desde este punto hasta la embocadura del rio de Madeiras se cuentan docientas sesenta leguas; en las sesenta primeras se tropieza con doce cascadas ó cachuelas.
[Nota 1: Aquí se reconoce cuan erróneos son los mapas de Brué, pues se ve en ellos prolongarse el giro del rio Beni hasta el Yucavali. Yo he sido el primero en rectificar tal error en 1834.]
1ª La primera cascada, que lleva el nombre de Madeira, se encuentra un poco mas abajo de la isla mencionada, y está formada de tres saltos ó gradas que abrazan media legua de largo. Para salvarla es menester descargar las canoas, é irlas tirando con sogas por el espacio de seicientas varas.
2ª Media legua mas abajo se tropieza con la de la Misericordia. El trabajo que cuesta al navegante el pasage de esta cascada, así como los riesgos á que lo espone, dependen de la altura del rio.
3ª Otra media legua mas adelante, se presenta la cachuela de Ribeirao, formada de cinco saltos que ocupan el espacio de legua y tercia. Para pasarla, descargan los viageros sus canoas, trasportando las mercancias sobre los hombros por un tiro de tres mil varas, al mismo tiempo que remolcan la embarcacion aligerada, ó la arrastran por tierra.
4ª Cuatro leguas mas abajo se encuentra la cascada de Figueira, formada de islotes y de rocas que no se pueden salvar sino á impulsos de un grande trabajo y de mucha maña.
5ª Preséntase luego la de Pederneiras doce leguas mas adelante, punto en donde el rio está lleno de peñascos que se manifiestan á flor de agua, poniendo al navegante en la necesidad de descargar la embarcacion para remolcarla, miéntras se llevan las mercancias por tierra, andando un trecho de cuatrocientas ochenta varas.
6ª Tres leguas mas léjos se tropieza con la cachuela de Paredao, donde se estrecha el rio y corre rápidamente por entre rocas; pero por corto trecho.
7ª Seis leguas despues, se encuentra la de los Tres hermanos, formada por algunos saltos de poca importancia que abrazan un cuarto de legua, sin ser de grande estorbo para la navegacion.