Las actuales comunicaciones con Santa-Cruz sirven para la conduccion de los artículos de recepturías, citados en las planillas precedentes[2], y los que con alguna mas industria llegarian á centuplicarse. Para hacer ménos penoso este camino, es indispensable sustituir á las canoas, de que actualmente se sirven los traficantes, barcas ligeras y de bordes mas levantados; mandando construir ademas, en los puertos de Cuatro-Ojos y de Bibosi, calzadas seguras para atravesar en todo tiempo esos inmensos pantanos donde casi siempre se averian los efectos, no habiéndose hecho cosa alguna hasta el presente para la mejora de caminos.

[Nota 2: Véanse las págs. 363 y 364.]

La dificultad que presentan las comunicaciones, han anulado hasta cierto punto el comercio de Moxos con la ciudad de Cochabamba, en menoscabo de las grandísimas ventajas que se reportarian llevando directamente sus productos al centro de la república. La navegacion actual por el rio Chaparé[1] es larga y penosa, y mucho tambien el riesgo que presenta la travesía de la cordillera de Palta-Cueva. Con la mira de allanar semejantes dificultades abrí yo por Tiquipaya y por el rio Securi[2], la nueva via de comunicacion ya mencionada en diferentes puntos, y á la que solo falta para su mejora la construccion de un camino para las mulas, que puede efectuarse sin mayores gastos con la cooperacion de los indios de Moxos, interesados en el establecimiento de esta via destinada á dar un valor efectivo á las producciones de su agricultura y de su industria. Por otra parte, la apertura de esta comunicacion contribuiria tambien á civilizar á los indios yuracarees, y determinaria otras muchas mejoras, proporcionando recursos que faltan hoy en dia en todo el largo de este tránsito de cien leguas. Cochabamba, no produciendo otros frutos que los de paises templados, carece totalmente de los que se recogen en Moxos; esta circunstancia da todavía mayor incremento á la conveniencia de hacer directamente el comercio con esta ciudad, sin pasar por la de Santa-Cruz como se practica en la actualidad, triplicando inútilmente la distancia. Soy pues de parecer que sin destruir el comercio de Santa-Cruz, en verdad muy importante, deberia el gobierno boliviano ocuparse tambien del de Cochabamba, mas capaz, por el carácter emprendedor de sus habitantes, de estimular á los Moxos, y de darles sobre todo una idea ménos equivocada de las relaciones comerciales, tal cual se practican en los otros paises.

[Nota 1: Véase la pág. 271.]

[Nota 2: Véase la pág. 277.]

La navegacion del rio Iténes ó Guaporé hará que se comunique la provincia con Mato-Grosso y Cuyaba, cuando ámbos paises, el Brasil y Bolivia, olvidando las antiguas rivalidades entre Españoles y Portugueses, se avengan para entablar el comercio interior de sus vastas posesiones respectivas.

La rivalidad y las contiendas, que no han cesado de existir entre las naciones portuguesa y española sobre los límites de sus posesiones respectivas en América, han hecho que los Españoles se fijasen siempre léjos de las fronteras. No ocupándose sino de las minas, y menospreciando la industria y el comercio, la España ha mirado con negligencia en todos tiempos esas fuentes de prosperidad futura que tenia entre sus manos. Los Portugueses, léjos de imitar esta conducta, se han valido de semejantes disposiciones para constituirse dueños de todos los grandes vehículos de comunicacion, construyendo fuertes para ser los absolutos señores de la navegacion interior: así es que despues de varios tratados, y particularmente del celebrado en 1777, edificaron el fuerte de Coimbra sobre el rio Paraguay, y el fuerte del Príncipe de Beira sobre el rio Iténes ó Guaporé á fin de apropiarse el comercio del Amazonas y del Pará. Cuando se vuelve la vista á la América del Norte, y se considera el territorio de los Estados-Unidos cruzado en todos sentidos por ferrocarriles y surcado por barcos de vapor, no es posible dejar de manifestarse sorprendido del grande atraso en que están las naciones de la América del Sud, sin dar un solo paso para entrar en la senda del progreso. Esperemos pues que las viejas ideas de los colonos portugueses, cediendo bien pronto su preponderancia, entre los Brasileros, á intenciones y miras vastas, y que tiendan á dar mayor vida al comercio y á propagar la civilizacion en aquellos paises salvages, determinarán, de par con los esfuerzos de la república de Bolivia, la navegacion de todos esos rios que se verán surcados por los naturales de dos naciones, tan dignas ámbas de marchar de frente en la via de las mejoras generales.

En cuanto al comercio, no habiendo aun entrado el dinero á circular en la provincia de Moxos, los primeros negociantes europeos que lleguen allí, efectuarán cambios tanto mas ventajosos, cuanto que los especuladores actuales realizan inmensos beneficios con la permuta por mercancias europeas que han pasado ya por diez manos.

Existen, como se ha visto no há mucho, doce cascadas ó cachuelas en el rio de Madeiras. Si en la actualidad se emplean tres meses, con embarciones á la vela y á remo, para recorrer la distancia que ellas abrazan, no cabe la menor duda que muchas de estas dificultades desaparecerian navegando en pequeños buques de vapor, sobre todo en tiempo de crecientes, momento en que por todas partes suben las aguas de tres hasta cinco varas mas de altura, sobre su nivel ordinario. Se podria entretanto navegar cómodamente todo el año si fuese dable, ó por mejor decir si se intentase abrir, con los socorros del arte, canales laterales á las cachuelas, encerrando las aguas por medio de esclusas. De este modo la navegacion se haria directamente desde Europa, atravesando el Atlántico y subiendo inmediatamente por el Amazonas y el rio de Madeiras hasta la provincia de Moxos. A decir verdad, nada mas fácil y ménos costoso que la construccion de estas esclusas, siendo tanta la abundancia de maderas escelentes, que por todas partes suministran los bosques contiguos á los rios. Empero, para llevar á efecto esta empresa de navegacion, seria menester ante todo que el Brasil tuviese á bien convenir en ello.

Entre tanto, una medida bastante sencilla pudiera facilitar toda clase de trabajos. Tengo indicado que la nacion de los Pacaguaras habita la confluencia de los rios Beni y Mamoré, bajo el décimo grado de latitud sud: he dicho ademas que frecuentes veces se han dejado conducir estos naturales á Exaltacion, donde muchos de ellos han abrazado el cristianismo incorporándose á la mision: bien pues, uno de los primeros pasos que, á mi juicio, debieran darse, es de mandar religiosos instruidos para convertir á estos indios, y fundar con ellos una nueva mision sobre el punto de la confluencia que pertenece á Bolivia. El fin de semejante medida no seria solamente de civilizar un pueblo todavía salvage, sino tambien de proporcionarse recursos inmensos; pues si actualmente los Pacaguaras se prestan con la mejor buena voluntad á servir á los Brasileros en sus navegaciones, es de creer que ayudarian de igual modo á los Bolivianos, y aun con mas deferencia todavía, desde que se considerasen ellos mismos ciudadanos de Bolivia. Los Pacaguaras son ademas muy prácticos en la navegacion del rio Beni, segun me lo han asegurado algunos de ellos; y hasta para esto serian utilísimos, sirviendo de pilotos en los ensayos que deberán hacerse cuando se quiera poner en planta esta navegacion.