Para no renunciar á la religion católica, los moradores de esta pequeña república construyeron una capilla, colocando en ella algunas imágenes de santos, que hablan tenido cuidado de traer tambien consigo en su emigracion. Pacha, investido ya de los poderes civiles, quiso reunir á ellos el desempeño de las funciones religiosas: él era quien bautizaba, quien santificaba los matrimonios y enterraba los muertos, siendo á la vez el cura, el juez y el legislador de su colonia. Entre las medidas rigurosas tomadas por él, para no ser descubiertos, habia dictado una ley, la cual mandaba que fueran enterrados vivos todos aquellos que, bajo cualquier pretesto, llegasen á ponerse en contacto con los habitantes de Aten; así es que pudieron vivir ignorados por tan largo tiempo, sin que nadie fuese tan imprudente y audaz para quebrantar una ley de esta naturaleza, y cuya infraccion traia en pos tan horribles consecuencias. Hubo, sin embargo, una circunstancia que vino á ponerlos al cabo en descubierto.
Aconteció que una muchacha de trece años de edad, hija de un Manuel Cito, cuya familia se componia de su muger y de esta sola niña, habiendo muchas veces oído hablar del gusto sabroso que da la sal á los alimentos, concibió el deseo, y con este el proyecto, de procurarse esta sustancia. Sin que sus padres se apercibiesen, escapóse del lugarejo y tomando la direccion de Aten, llegó á este pueblo, donde, sin ser vista, se introdujo en una casa aislada, y apoderándose de toda la sal que pudo encontrar, volvió á Irimo con el producto de su robo. Durante su ausencia, que fué de tres dias, el vigilante jefe no dejó de apercibirse de la falta de la muchacha, practicando mil pesquizas para saber de su paradero, é instando estrechamente á los padres para que le dijesen qué era de ella. En medio de estas investigaciones se aparece la joven fugitiva; y por el contenido de su carga se descubre que venia de Aten, donde, por otra parte, ella misma confesó haber estado. Inmediatamente mandó Pacha que la castigasen con todo el rigor de la ley; pero en el momento de la ejecucion, todos los habitantes reunidos imploraron su gracia con tanta instancia, y la pobre niña hizo tantas protestas, que al fin otorgóle el jefe su perdón. A los seis ó siete meses, enteramente olvidada de que habia escapado á la muerte, tentó una segunda escursion con el mismo fin, y habiéndola hecho espiar Pacha por todas la direcciones con la órden terminante de aplicarle las terrible pena decretada por él, fué prendida cuatro dias despues, y ni sus lágrimas, ni su desesperacion pudieron enternecer á sus aprehensores, que la hicieron pasar incontinenti por el horrendo suplicio de ser enterrada viva.
Los infelices padres, sobrecogidos de horror á la nueva de tal acontecimiento, huyeron precipitadamente de Irimo, y fueron á Aten á quejarse al juez del espantoso castigo que acababa de sufrir su hija; poniendo así en descubierto la mansion de Pacha. Ordenó la autoridad que inmediatamente se aprehendiese á este, lo cual así que se efectuó, se le condujo á La-Paz para ser juzgado; pero se tardó tanto en ajusticiarlo, que en 1823, cuando esta ciudad cayó en poder de los patriotas, Pacha se vió comprendido en el indulto general y pudo entónces volver á su pais.
Irimo existe todavía, y se compone de las mismas familias, sometidas al presente á la jurisdiccion civil y eclesiástica de Aten. Sus habitantes, por la grande fertilidad del terreno disfrutan de todas las comodidades de la vida, bajo un temperamento suave y en una posicion deliciosa.
Las aguas del rio de Aten van á reunirse al Mapiri, uno de los tributarios del Beni: por lo demás, esta es la sola corriente del centro de la provincia que no se dirige al Tuyche.
PARTIDO CHICO Ó PUEBLOS INTERIORES.
Bajo esta denominacion reunen generalmente las poblaciones del interior, tales como San-José de Chupiamonas, Tumupaza, Isiamas y Cavinas, separadas todas ellas, por inmensos desiertos, de las que acabamos de examinar. Voy pues á describir tambien estos pueblos, misiones antiguas, fundadas igualmente, como queda dicho, por los padres franciscanos.
SAN-JOSÉ DE CHUPIAMONAS.
Saliendo al estenordeste de Apolo, y atravesando por caminos espantosos, llenos de peligros de todo género, en medio de unos desiertos sin término, y al cabo de treinta y ocho leguas de una marcha penosísima, se llega finalmente á San-José de Chupiamonas, que ha tomado su nombre de un rio cuyas aguas rojizas van á reunirse, no léjos de allí, con las del rio Tuyche. El pueblo compuesto de setenta y tres indígenas, en todo semejantes á los Atenianos, y que hablan la misma lengua, está situado cerca de la confluencia que forma el mencionado rio con el Tuyche, el cual es tan ancho en aquel punto, que es menester pasarlo en balsas: así es que los habitantes son muy útiles á los viageros y á los comerciantes, ocupándose en pasarlos de una banda del rio á la otra. En razon del número tan escaso de sus habitantes, se habia pensado en reunir esta poblacion con la de Aten; pero las justas reclamaciones de los negociantes la han hecho conservar como un punto indispensable para el comercio.
La temperatura de San-José es muy cálida, sin que por esto se conozcan allí en manera alguna las enfermedades: su morada no puede ser mas agradable, pues parece que la naturaleza se hubiese complacido en derramar sus dones en aquellos lugares salvages, con una prodigalidad digna de la tierra de promision. El estrangero que llega á San-José quéda pasmado de admiracion al contemplar una vegetacion tan hermosa, y la variedad infinita de frutos que allí abundan. Efectivamente sus bosques ofrecen por todas partes la vainilla, el aceite de copaiba, recinas, cortezas aromáticas, gomas, la cera y la miel de abeja y multitud de plantas medicinales. Críanse allí espontáneamente los frutos mas esquisitos, y entre ellos el cacao, que sin ser plantado crece silvestre por todas partes dando abundantes cosechas. La caza ofrece cantidad prodigiosa de pájaros y de cuadrúpedos: entre estos pueden citarse la gran-bestia, el oso-hormiguero, los perico-ligeros, muchos venados y javalíes, y una especie de cerdos muy pequeñitos, que llaman en el pais quebo-queres. El Tuyche abunda tambien en pescados. Por último, esta tierra extraordinariamente fértil produce arroz, maiz, yucas, maní, bananas, ananáes, algodon y caña-dulce; mas todas estas producciones sirven tan solo para el consumo de la poblacion, y de ninguna manera para el comercio.