Caminos de Trinidad á Loreto.
Loreto dista poco mas ó ménos doce leguas al sudeste de Trinidad. En la estacion de seca se hace este viage cruzando las hermosas llanuras cubiertas de trecho en trecho de palmeras carondais. Primeramente se costea el arroyuelo de Trinidad; se pasa este en seguida por un punto, como una legua distante de una estancia de la mision; se encuentra luego un delgado arroyo que atraviesa por un bañado, y un poco mas adelante la estancia de San-Miguel donde se ven muchos ganados. Dejando este lugar que marca la mitad del camino, se cruza el Curichi de San-Miguel, bañado espacioso, y despues de haber andado dos leguas se presenta el rio Ivari que en todo tiempo es menester pasarlo en canoas: otras dos leguas mas adelante está la estancia de San-Antonio y el arroyo del mismo nombre, en medio de unos matorrales, donde tambien se crian hermosos pastos. Una legua de llanuras es lo que resta de camino desde este punto hasta Loreto.
La distancia que hay de Trinidad á Loreto, yendo por el rio, es tres veces mayor, y generalmente se emplean dos dias en hacer este viage. Se sube primeramente el rio Ivari hasta su confluencia con el brazo del Mamoré. Muy notable es el contraste que en aquel punto se presenta á los ojos del viagero. El Ivari, que baja de los marjales situados al este del pais de los Guarayos, lleva lentamente sus aguas claras, aunque de viso negruzco, en tanto que las del brazo del Mamoré, fangosas y cuasi rojas, corren con exesiva rapidez. Se tiene que andar por este brazo como una legua, atravesando por en medio de campos cubiertos de plátanos, hasta desembocar en el Mamoré. Algunos de sus recodos están llenos de árboles arrancados por la corriente, y que han ido amontonándose poco á poco en aquellos lugares. En la estacion de seca se pasa la noche sobre un banco de arena, teniendo á derecha é izquierda arenosos y escarpados ribazos, que minados continuamente por las aguas, suelen desplomarse con estrépito, promoviendo corpulentas oleadas que si no echan á fondo las embarcaciones, las llenan de agua, averiando los cargamentos; por lo que se ven obligados los indios á velar toda la noche, á fin de evitar semejentes daños. Prosiguiendo el viage se pasa por la embocadora de dos inmensos lagos que están á la derecha, y bien pronto se presenta la boca de un grande rio llamado Securi, que baja de la cordillera de Yuracáres: este rio, tan ancho como el Mamoré, y cuyo álveo es mucho mas encajonado, fué el que descubrí al abrir el nuevo camino de Cochabamba para Moxos. Apartándose de la embocadura del rio Securi, se sigue adelante por el Mamoré has llegar finalmente á un bañado que está á la derecha, y sobre cuya orilla se encuentra el puerto de Loreto, situado unas siete leguas al sudsudeste de la mision.
Compónese dicho puerto de dos casas; la una que no es sino un espacioso galpon para hospedar á los viageros, y la otra destinada al alcalde del puerto. De este punto, al cual, de paso para Santa-Cruz de la Sierra ó Cachabamba, concurren necesariamente los viageros para proveerse de víveres, se va á Loreto atravesando á caballo un estendido cacahual, y luego un cañaveral hasta salir á un bañado cubierto de árboles, donde es menester agacharse á cada paso para evitar los enredaderas, cuidando ademas de no tropezar en las abultadas raices que guarnecen todo el suelo. Luego se presenta una llanura anegada, en la que los caballos se meten hasta las rodillas. A una legua del puerto se ve la estancia de Nieves, donde hay mucho ganado; y despues de atravesar un arroyo bastante hondo, se prosigue por un boscage ralo y lleno de agua, desembocando por último en un pantano inundado, en el cual llega el agua á los encuentros del caballo. Es preciso ir á galope por en medio de los bañados y de los bosques de palmas carondais hasta ponerse en Loreto. Los caballos están de tal manera acostumbrados á estos caminos, que andan por ellos tan seguros como las mulas por las montañas; y es cosa que realmente sorprende verlos salvar con tanta destreza los agujeros que cubren todo aquel terreno. Finalmente, despues de haber atravesado el rio Tico, por medio de un puente de leños, se echa pié á tierra en Loreto.
LORETO.
Nuestra Señora de Loreto, mision la mas antigua de la provincia, fué fundada por los Jesuitas en 1684[1], no léjos del Mamoré y bastante apartada del sitio que ocupa hoy en dia. Compuesta de indios que hablaban los dialectos de la lengua moxa, contaba en 1691 tres mil ochocientas veintidos almas. Habiendo cambiado de lugar por diferentes veces, ha sido definitivamente establecida, despues de la espulsion de los Jesuitas, entre los rios Tico é Ivari, distante como diez leguas de la reunion de este último rio con el brazo del Mamoré, y en el seno de una hermosa llanura guarnecida en parte de arbolados, pero demasiado húmeda en estío.
[Nota 1: El P. Eguiluz, pág. 16.]
Construida como las otras misiones de Moxos, Loreto posee una vasta y bella iglesia, y una capilla colocada en la parte esterior, cerca del cementerio. En paises donde los habitantes se contentan con los frutos silvestres, parece muy raro el encontrar plantaciones de árboles frutales, como sucede en esta poblacion, que tiene una hermosa huerta en la cual se encuentran guaporus, guyavos, chirimoyas y otros arbustos revestidos de las flores mas vistosas. Los moradores, pertenecientes á la nacion de los Moxos, y que actualmente se hallan reducidos al número de dos mil ciento cuarenta y cinco, son muy industriosos y honrados. Por lo demás, esta mision participa de las mismas condiciones que las otras que componen la provincia.
SAN-FRANCISCO XAVIER.
Fundaron los Jesuitas la mision de este nombre en 1690, sobre la ribera oeste del rio Mamoré, entre las bocas de los rios Aperé y Tijamuchi y distante como ocho leguas al norte de Trinidad. Al visitarla el gobernador de Santa-Cruz en 1691, encontró en ella dos mil trescientas sesenta y una almas; número que se acreció mas tarde hasta tres mil. Despues de la espulsion de los Jesuitas, fué transferida esta mision á la ribera opuesta, sobre una dilatada llanura anegada en partes, y donde un pequeño arroyo que comunica con el Mamoré facilita la navegacion en el período de las lluvias. Los edificios de San-Xavier de Moxos son todavía provisorios; el colegio se compone solamente de un piso bajo, y lo único que hay allí de notable, es un cruz de coaba, incrustada con el brillante nácar de las conchas de agua dulce. Su industria, comparada con la de los otros cantones, se halla en muy buen estado: los tegidos son superiores, y las labores de ebanistería y de embutidos de nácar se ejecutan con mucha maestría. Su poblacion, que consta hoy en dia de mil quinientos quince habitantes de la nacion moxa, es tambien agricultora y cosecha anualmente gran cantidad de cacao. Estos naturales son en general de buena índole, pero algun tanto fanáticos. En 1833 tenian por cacique á un indio bastante instruido para desempeñar perfectamente el cargo de administrador, y cuya integridad á toda prueba era las mas estimable de sus prendas. San-Xavier es el lugar mas incómodo por los mosquitos, á cuyos porfiados ataques ya están acostumbrados los moradores, pero que son un tormento para los viageros recien llegados. La abundancia de estos insectos proviene de las inmensas llanuras anegadas, donde se forman pantanos y lagos temporarios cubiertos de juncos.