[279] Olafsen y Povelsen afirman (Reise durch. Island, tomo II, pág. 124) que el Bygde Papyle, en el Hornefiord, se llama así por haber habitado allí los Papar, primeros sacerdotes irlandeses.
[280] Olafsen, t. I, pág. 40; t. II, pág. 132. En el intervalo entre Naddoc é Ingulf se realizan las expediciones pasajeras de Gardar, Suaffarson y de Flocco.
[281] Véase Undersögelses Reise til Ostkysten of Grönland, 1832. El yacimiento de la costa oriental de Groenlandia no está reconocido entre los paralelos de 65°¾ y 69¼. Éste es el intervalo entre los límites boreales y australes de los estudios de las costas hechos por Mr. Graah y por Scoresby. La distancia de las costas opuestas sólo está indicada por aproximación.
[282] Véase el excelente informe de M. Magnus Stephenson en Hooker’s Tour in Iceland, pág. 423. La suposición de una distancia de 156 millas daría á este fenómeno luminoso, situada la vista en el horizonte, una elevación de 20.000 pies. En la Groenlandia, recorrida por M. Giseke y otros naturalistas, se han encontrado basaltos y doleritas, pero no traquitas y volcanes en actividad. Acaso la erupción luminosa fué en el mar, y, por tanto, más cerca de Islandia; sin embargo, los fuegos que se elevaron en tres inmensas columnas el 11 de Junio de 1783, cerca de los ríos Skapta y Hwerfisfliôt, fueron también vistos, según M. Magnus Stephenson, á distancia de 56 leguas marinas (Hooker’s Tour, pág. 409).
[283] Mem. de la Société Econom. de Copenhague, t. IV, página 239.
[284] La desgraciada Misión de Uppernavik fué quemada, en las últimas guerras, por los balleneros ingleses.
[285] Mr. Graah marca la dirección de las corrientes entre los paralelos de 64½° y del cabo Farewell, hacia el ONO., y á lo largo de la costa occidental desde el cabo Farewell hasta la isla Disco, hacia el NNE., lo que está en contradicción completa con el mapa general de las corrientes del mayor Rennell.
[286] Vudersög Reise, páginas 3, 169, 185, 188 y 190.
[287] Antigvariske Annaler, t. V (1827), páginas 309, 324, 368 y 377.
[288] Los caracteres rúnicos de la famosa piedra de la Isla de las Mujeres, en la parte oriental del mar de Baffin, en una latitud donde no se esperaba ver estos restos de cultura europea, han sido grabados muchas veces en Dinamarca y Alemania. He creído que debía dar la interpretación, por decirlo así, oficial, publicada por la Sociedad de Anticuarios de Copenhague, que tan grandes servicios ha prestado á la historia y á la geografía de las regiones boreales. Esta interpretación difiere algo de las versiones publicadas anteriormente. La primera noticia de la piedra del misionero Kragh me la dió el capitán Sabine. Mr. de la Roquette, cónsul de Francia en Dinamarca, procuró desde el año de 1832 proporcionarme un dibujo. Ocupándome de los signos numéricos de los diferentes pueblos, y creyendo reconocer, por la igualdad de algunos runos, en el grupo entero, á la vez el valor de posición y el de agregación, sometí á M. Rafn, de Copenhague, y á M. Mohnike, de Stralsund, las dudas que á M. Klaproth le inspiraba la interpretación de la fecha. He sabido por este último, á quien debemos la traducción alemana del Saga de Fridthjof, que Rask y el sabio Finn Magnusen han declarado espontáneamente que la interpretación de la fecha (1135) sólo era verosímil, pero que el valor numérico de los caracteres rúnicos empleados en el monumento de Kingiktorsoak no está suficientemente confirmado por los ejemplos sacados de otras inscripciones análogas. M. Rafn añade que los diez y seis runos del calendario, que son á la vez letras y cifras, no bastan para interpretar con alguna seguridad grandes cifras. Finalmente, y para decirlo todo, los Sres. Brynjulfsen y Mohnike se muestran inclinados á considerar el grupo de los seis runos que terminan la inscripción, no como una indicación de año, sino simplemente como un adorno. La piedra con caracteres rúnicos más antigua que hay en Islandia está en Borg en el Myre-Syssel; es la tumba de Kartan Olafsen, á quien durante su permanencia en Noruega, convirtió al cristianismo el rey Oluf Tryggesen y fué asesinado en 1004 por orden de una bella dama islandesa cuyo amor desdeñaba (Olafsen, t. I, pág. 137).