[447] El historiógrafo de Canarias, Viera (t. I, parte III), refiere que en muchas ocasiones ha arrojado el mar á las costas de las islas de Hierro y Gomera frutos y semillas procedentes de árboles indígenas de América. Antes del descubrimiento del Nuevo Continente, suponían los Canarios que estos frutos eran procedentes de la isla de San Brandón. La mejor prueba de las ramificaciones temporales de los ríos pelásgicos es el fenómeno de transporte de producciones vegetales de las Antillas á las costas de Noruega, de las Hébridas, de Irlanda y de las Canarias.
[448] Wallace dice que los esquimales llegaban en canoas de cuero; pero Mr. Giseke, que ha vivido largo tiempo en Groenlandia, me asegura que estas canoas se reblandecen cuando están muchos días en agua del mar. Asegura, además, que los esquimales del Labrador jamás atraviesan el canal entre el Labrador y Groenlandia.
[449] «Non me piget inter hæc ejusdem temporis rem dignam propter novitatem, quæ legentibus nota sit, scribere. Navis gallica dum in Oceano iter non longe à Britannia faceret, naviculam ex mediis abscissis viminibus arborum que libro solido contectis ædificatam cepit; in qua homines erant septem mediocri statura, colore subobscuro, lato è patente vultu, cicatriceque una violacea signato: hi vestem habetant è piscium corio, maculis eam variantibus. Coronam è culmo pictam septem quasi auriculis intextam gerebant. Carne vescebantur cruda, sanguinemque, uti non vinum, bibebant. Eorum sermo intelligi non poterat: ex iis sex mortem obierunt, unus adolescens in Aulercos, ubi rex (Galliæ) erat, vivus est perductus.» Bembo, Hist. Ven., lib. VII, pág. 257 (edic. 1718). En este cuadro, un poco recargado, fácil es conocer la raza de los esquimales, más extendida acaso hacia el Sur que en nuestros días. Á medida que la población indígena ha ido disminuyendo en el litoral, la navegación costera, ocasionada á aventuras extraordinarias, fué menos frecuente. En la narración de Bembo nada se dice de barcas de cuero.
[450] Gumilla (edic. franc.), t. II, pág. 211.
[451] Bosius, In Corn. Nep. Fragm., t. II, pág. 356; Plinio, II, 67: «Idem Nepos de septentrionali circuitu tradit, Quinto Metello Celeri, L. Afranii (sic Iul. Sillig. C. Afranii, Salmant) in consultatu collegæ, sed tum Galliæ proconsuli, Indos à rege Suevorum (ita omnes Plinii Codd) dono datos, qui ex India commercii causa navigantes tempestatibus essent in Germaniam abrepti.» (Consúltese también Car. Ferd. Rankii de Corn. Nepotis vita et scriptis Coment., 1827, pág. 27); Pomponio Mela, lib. III, cap. V, § 8.º: «Ultra Caspium sinum quidnam esset, ambiguum aliquandiu fuit: idemne Occeanus, an Tellus infesta frigoribus, sine ambitu ac sine fine proiecta. Sed præter Physicos Homerumque, qui universum orben mari circumfusum ese dixerunt, Cornelius Nepos, ut recentior, ita auctoritate certior; testem autem rei Q. Metellum Celerem adjicit, eumque ita retulise commemorat: Cum Galliæ pro consule præesset, Indos quosdam à rege Boiorum (Botorum, Bætorum, Getorum, inepte Lydorum, Codd) dono sibi datos; unde in eas terras devenissens, requirendo cogosse, vi tempestatum ex Indicis æquoribus abreptos, emensosque, quæ intererant, tandem in Germaniæ litora exiisse.» (Véase Eneas Sylvio, De Asia, 1551, pág. 283; Acosta, lib. I, cap. 19.)
[452] Las nociones adquiridas por Herodoto en las comarcas próximas á la extremidad boreal del mar Caspio, y confirmadas por los Scytas y otros pueblos nómadas que erraban entre la cordillera meridional del Ural y la desembocadura del Volga, eran más exactas que las ilusiones sistemáticas que prevalecían al Sur y Sureste del Caspio entre los compañeros de Alejandro y de Patroclo, el almirante de Seleuco Nicator y el gobernador de los Cadusienos en tiempo de Antioco. El mismo Aristóteles conserva la idea (Met. I. c. 14, 29; II, c. 1, 10) del aislamiento del Caspio, y este opinión viene en apoyo, como ha observado muy bien M. de Sante Croix, de las razones que se tienen para creer que Aristóteles escribió la Meteorología en Atenas, antes de ir á la corte de Filipo (Examen crit. des historiens d’Alexandre, pág. 703, y Jul. Lud. Ideler, in Arist. Met., IX). El pasaje del Pseudo Aristóteles. De Mundo, c. 3, no puede ser citado en contradicción de lo dicho, á causa de la compilación tardía de este tratado, posterior á la expedición de Alejandro á la India.
[453] Juxta vero ab ortu ex Indico mari, sub eodem sidere pars tota vergens in Caspium mare, pernavigata est Macedonum armis, Seleuco et Anthioco regnantibus, qui et Seleucida atque Antiochida ab ipsis appellari voluere. Circa Caspium quoque multa Oceani litora explorata, parvoque brevius, quam totus, hic aut illine septentrio eremigatus (Plinio, II, 67). En este mismo capítulo, que contiene el cuento de los indios arrojados en la costa de Germania, se hace á Cornelio Nepote contemporáneo de Eudoxio de Cyzico, célebre por una supuesta circunnavegación de África, en la cual conoció, como Pigafetta, nombres de lenguas bárbaras (Strabón, II, pág. 99). Ahora bien; Cornelio Nepote nació hacia el año 690 de la fundación de Roma, y el rey Lathuro, á quien Plinio nombra, murió en el año 673 (Ranke, pág. 15). Strabón, según Posidonio, supone el suceso en el reinado de Evergetes II ó Physcon, muerto el año 637 de la fundación de Roma (Posidonii Rhodii, Rel. collegit Bake, 1810, pág. 102).
[454] Hist. du Commerce des Anciens, pág. 352.
[455] Plinio, II, 69; Strabón, XI, pág. 509 Cas. En el curioso manuscrito de: los viajeros árabes de los siglo IX y X, publicado primero por el abate Renaudot y examinado después por M. de Guignes, padre, háblase también «de un buque de Siraph en el golfo Pérsico, que la fuerza de las corrientes lo llevó, dando la vuelta al Asia oriental ó septentrional, al mar Caspio (mar de Khozar) y desde allí, por un canal, á las costas de Siria» (Notice des Manuser. du Roi, t. I, pág. 161). Este mito geográfico recuerda el extraordinario suceso de la punta de una proa que Eudoxio de Cyzico (Strabón, II, pág. 99) encontró en la costa de los Etiopes, y que se decía llegó, por la fuerza de las corrientes, desde el río Lixus ó de Gades.
[456] Descriptionis Ptolemaicæ Augmentum sive Occidentis Notitia. Lovan, 1597, pág. 190. «Indos quondam tempestatibus in Suevorum et Germaniæ litora ejectos et Quinto Metello Celeri dono datos, non ex ultimis Orientis et Occidentis partibus, uti quibusdam visum est, sed ex hac Laboratoris et Estolandiæ aut vicinis terris venise constanter teneo, mecumque sentient quicumque climatis rationem expenderit.» Este pasaje alude también á otra vaga suposición indicada por Wytfliet en el artículo Quivira y Anián, según la cual los Indios de Metelo Celer pudieron ser acaso verdaderos Indios, que llegaron á Europa por el Noroeste, pasando por los estrechos de Anián y del Labrador (pág. 170). Conviene recordar, con tal motivo, que estos dos nombres se aplicaban á dos distintos estrechos, creyéndose que había comunicación entre ellos; uno es nuestro estrecho de Behring, y el otro un canal que se suponía á lo largo de las costas septentrionales de América, desde los estrechos de Davis y de Frobisher hasta Bergi Regio y Aniani Regnum, según la nomenclatura del siglo XVI. Más aún; en la célebre y problemática Memoria de Lorenzo Ferrer Maldonado, de 1588, dícese que el estrecho de Labrador no termina hasta los 75° de latitud, y «que hay 790 leguas desde el estrecho del Labrador al de Anián.» El nombre de este último estrecho encuéntrase por primera vez en un mapa del atlas de Ortelio de 1570, y aunque Rivero no le conoce en 1529 (Sprengel, en las Adiciones á la traducción alemana de Muñoz, Historia del Nuevo Mundo, pág. 493), no prueba esto de ningún modo que haya sido inventado en el intervalo de 1529 á 1570. Por otra parte, su posición occidental hace improbable que Cortereal, en su viaje á la embocadura del San Lorenzo y al Labrador, le diera en 1500 el nombre de Anián en honor de dos hermanos que le acompañaban, como supone Forter (Nord. Entd. B. III, capítulo 5, § 1). Hasta hoy nada se ha encontrado que explique la denominación de Anián. El nombre de Fretum trium fratrum que emplea Gemma Frisius (Hakluyt, t. III, página 16), indica vagamente una comunicación del Atlántico con el mar del Sur, al Norte de América, y si Ani (Barrow, Voyages into the Polar Regions, pág. 45) significa en japonés hermanos, no causaría extrañeza ver aplicado al estrecho de Behring un nombre asiático, á pesar de las dudas que tan gran distancia de navegación para los japoneses pueda engendrar. ¿Qué crédito merece, en tal caso, la explicación de Fretum trium fratrum, fundada en las desgracias de Gaspar y Miguel Cortereal en las costas orientales del Nuevo Continente?