Colón opone á esta figura irregular del hemisferio occidental la figura indudablemente esférica del hemisferio oriental, «la parte del paralelo que se extiende desde el cabo de San Vicente á Cangara (Cattigara), encontrándose, según Ptolomeo, en la isla de Arin.» Yo creo que sea ó la cúpula de Aryn, de Abulfera, ó una de las islas de los Bahraïn, en el golfo Pérsico, célebre por la pesca de las perlas[37].

Varias veces he manifestado que en el ánimo de Colón, la idea de una línea sin declinación cerca de las islas Azores y de un meridiano que separaba el globo entero en dos hemisferios de constitución física y configuración enteramente distintas, uníase constantemente á la idea del límite oriental de la gran banda de Fucus natans (Mar de Sargazo), que Oviedo (lib. II, cap. V) llama «las grandes praderas de yerbas».

Esta unión de ideas la indica ya en su primer viaje. Tres días después de descubrir el cambio de declinación magnética, anota el Almirante en su Diario «que hoy (el 16 de Septiembre), y siempre de allí adelante, hallaron aires temperantísimos; que era placer grande el gusto de las mañanas, que no faltaba sino oir ruiseñores, y era el tiempo como Abril en el Andalucía. Aquí comenzaron á ver muchas manadas de yerba muy verde.» Poco tiempo después, el 8 de Octubre de 1492, repite[38]: «Los aires, muy dulces, como en Abril en Sevilla, ques placer estar á ellos: tan olorosos son.»

Este cambio total de clima, aun hoy día, llama la atención de los marinos cuando desde Río de la Plata ó desde el cabo de Buena Esperanza vuelven á Europa y entran en el archipiélago de las islas Azores, en una atmósfera y en un mar que recuerdan la entrada del canal de la Mancha[39].


IV.

El Mar de Sargazo.

Las observaciones de Colón respecto al gran banco de fucus, al oeste de las Azores, son notables, no sólo por la sagacidad con que describe el fenómeno, distinguiendo los diferentes grados de frescura de las plantas marinas[40], las direcciones que imprime á sus grupos la acción de las corrientes, la posición general del Mar herboso con relación al meridiano de Corvo, sino también porque presentan la prueba de la estabilidad de las leyes que determinan la distribución geográfica de los talassofites.

Pronto veremos que la permanencia del gran banco de fucus entre los mismos grados de longitud y latitud, comprobada por el mayor Rennell en su importante obra sobre las corrientes[41] para el intervalo de 1776 á 1819, asciende por lo menos hasta fines del siglo XV.

Para facilitar la comparación de las observaciones antiguas con el actual estado de cosas, preciso es comenzar examinando rápidamente los límites que pueden asignarse hoy á las acumulaciones de fucus flotante en el Atlántico[42].