»Ignoro cuánto tiempo estuve en el cementerio, quizás no habría salido de aquel sagrado recinto si el postillón, desde lo alto de la tapia, no me hubiera avisado que ya era hora de que volviese a mi coche.

»Entonces rompí una rama de los rosales que adornan el sepulcro, y me alejé de allí, cubriendo de besos aquellas flores en cuyo aroma creía yo respirar el puro aliento de mi pobre Magdalena.»

XXXVIII

diario del doctor avrigny

«¡Oh, Antoñita! ¡qué ángel perdimos al perder a Magdalena!

»La aguardé toda la noche y luego todo el día y toda la noche siguiente y no ha acudido.

»Afortunadamente, pronto iré yo a reunirme con ella.»

amaury a antonia

«Ostende, 20 septiembre.

»Me encuentro en Ostende.