Los autores que, como Giacomini, tan solo han reconocido, la accion hipostenizante en la cantárida, sacrifican una parte de las propiedades del medicamento y atribuyen los efectos de escitacion nerviosa y sanguínea, es decir, los efectos dinámicos de la primera impresion, á una accion mecánica y química, que, aunque verdadera en la vesicacion que produce, es impotente para esplicar los efectos de escitacion especial, tales como fiebre, espasmos y flogosis, que tambien se desenvuelven por las dósis débiles de la cantárida, tomada al interior, sin acompañamiento de efectos mecánicos.
Solo con el estudio completo de este medicamento se puede reunir en un cuadro sucinto el conjunto de los efectos que comprende toda su esfera de accion: diminucion del pulso y del calor, postracion, melancolía, aumento de las orinas y de la saliva, espasmo de la glotis y del cuello vesical, sequedad de la boca, calor, sudores, gran sed, fiebre ardiente, delirio, incomodidad general, vómito, disentería, hematuria, tenesmo, angustia, lascivia, dolores dislacerantes y quemantes en los miembros, convulsiones, ninfomanía, postracion.
§ III.—Efectos fisiológicos y terapéuticos.
Las afecciones nerviosas propias de la cantárida son neurálgicas y espasmódicas. Está indicada en las neuralgias antiguas, reumáticas, quemantes, dislacerantes, en la que se ha llamado reumatismo gonorréico, y tambien se ha observado que en la ciática de la cantárida hay disuria. Por último, las convulsiones que caracterizan la accion de este medicamento y que se elevan hasta la forma tetánica, indican su influencia especial sobre la médula espinal, influencia que la pone en aptitud de ser útil despues de arsénico y nuez vómica en las afecciones de esta parte; pero cuando la irritacion espinal dependa, por regla general, de un eretismo actual ó pasado, ó proceda de escesos venéreos.
Las afecciones espasmódicas particulares á las que corresponde este medicamento, se limitan al espasmo del exófago y á las convulsiones hidrofóbicas, acompañadas siempre de inflamacion de la garganta, ninfomanía, priapismo y movimiento convulsivo de los ojos que están brillantes. Desde una época remota se ha preconizado la cantárida contra la rabia, constituyendo la base de muchos remedios secretos ó conocidos para esta implacable enfermedad. Quizá el empleo sucesivo de la belladona, del stramonium y de la cantárida constituya una buena medicacion contra la hidrofobia.
La fiebre de la cantárida es inflamatoria, con prolongados y violentos calosfríos al principio; está caracterizada por un calor acre y vivo, por la rubicundez cutánea y por una sed violenta y sequedad de la boca; el predominio del eretismo cutáneo y mucoso produce grande inquietud y un delirio molesto por la fijeza de las ideas.
La cantárida está poco indicada en la inflamacion de las glándulas, aun cuando puede tener un momento de oportunidad en el tratamiento de la hepatitis aguda con la quina y el antimonio, despues del uso de los medicamentos mas á propósito para combatir la flogosis y cuando esta se prolonga. La sensibilidad, la tumefaccion y los dolores quemantes en la region del hígado, y su agravacion por el acto respiratorio, son síntomas dignos de consideracion; las membranas son las partes preferentemente afectadas en la hepatitis propia de cantárida. La accion de este medicamento sobre las mucosas en particular, es digna de tenerse en cuenta. Desarrolla una inflamacion generalmente intensa, que produce unas veces flujo de sangre; otras, falsas membranas y secreciones muco-purulentas, ó ya la espulsion del epitelio, lo cual esplica la sensacion de escoriacion que acompaña á sus flegmasías mucosas. Suele tambien producir un flujo mucoso, sin reaccion general, pero sí con irritacion crónica, como se observa, por ejemplo, en la salivacion y en la diarrea que les son propias.
No hay ciertamente flegmasía alguna de las membranas mucosas estraña á la cantárida, desde la del exófago y de la faringe, que simula la hidrofobia, aun con encefalitis, hasta las inflamaciones mucosas de los riñones, de los intestinos, del estómago, de la vejiga y de la uretra. Todas estas flegmasías exigen la cantárida, aun en su estado crónico con las condiciones de eretismo, que es el fondo de la accion de la cantárida, aun en el último grado de la astenia. La hematuria y la hematémesis, el tenesmo vesical y los vómitos nerviosos mas incómodos, son propios de este medicamento; así como tambien ciertos estreñimientos ó disenterías, con deposiciones como rizadas, mucosas ó con falsas membranas. La influencia de la cantárida en la gonorrea sifilítica misma, aun en su mayor agudeza, hace desaparecer la estranguria y la miccion sanguinolenta; igualmente desaparecen por su accion el catarro vesical, los dolores quemantes, el tenesmo, y la gonorrea catarral y las erecciones dolorosas.
Algunos síntomas de la cantárida indican á la inflamacion de las membranas serosas, por los cuales puede usarse despues la brionia, cuando se forman exudaciones. No se debe, pues, despreciar la cantárida, aun en las peritonitis y algunas inflamaciones articulares. Pero cuando mas principalmente puede usarse despues de la brionia, es en la pleuritis, y su utilidad en este caso está en poder prevenir ó combatir el derrame ó la exudacion plástica, en disipar el dolor y restablecer, por consiguiente, el estado normal. Esta propiedad de la cantárida es la que ha dado lugar á decir que aumenta la sensibilidad y escita las secreciones.
Es cierto que sus síntomas la dan una influencia marcada sobre el sistema capilar y sobre los exhalantes y absorbentes, por las alteraciones que induce en las secreciones, y que la clínica ha probado su eficacia en ciertos edemas, en algunas hidropesías locales, en la ascitis con irritabilidad de la fibra, mas bien por una afeccion de los vasos exhalantes y absorbentes, que por una diátesis serosa ó por el empobrecimiento de la sangre. La accion benéfica de la cantárida, como vesicatoria, no puede de otro modo esplicarse en una multitud de casos de este género y de irritaciones, en las que muchos prácticos la dan al interior en lugar de usarla ó aplicarla en vejigatorios.