§ I.—Historia.
Es una planta de la familia de las umbelíferas, Juss.—De la pentandria diginia, Linn.—La cicuta mayor, cuyas propiedades venenosas fueron conocidas en la antigüedad, y que la muerte de Sócrates la hizo ya célebre, se la preconizó primeramente en muchas enfermedades, y despues se la usó casi esclusivamente en los infartos glandulares, en las induraciones linfáticas, en los escirros y afecciones cancerosas, bastando al efecto indicar los trabajos de Stoerk. Pero las esperiencias de Hahnemann han permitido ensanchar el círculo de las aplicaciones de esta sustancia, y dar la razon de su eficacia ó de su impotencia, en enfermedades para las que se la habia usado sin conocer sus efectos fisiológicos.
La cicuta mayor ha sido, pues, rehabilitada y ha recobrado su verdadera importancia. Se la ha empleado en la grippe, en ciertas toses convulsivas y en la coqueluche, en afecciones verminosas, en el vómito crónico dependiente de una induracion del píloro, en la leucorrea por inflamacion lenta de las criptas mucosas de la vagina y de la matriz, en neuralgias y dolores reumáticos y artríticos, en muchas flegmasías subagudas escrofulosas, en otras enfermedades en las que no siempre ha sido eficaz. Se ha reconocido que la cicuta procedente de los países meridionales es mas activa que la de los países frios. La conicina, alcalóide reputado como el principio activo de la cicuta mayor, se le usa generalmente en los infartos glandulares. Ninguna esperiencia demuestra que su accion difiera de la de la planta de que se ha estraido.
§ II.—Efectos fisiológicos.
Los estudios fisiológicos y clínicos de este medicamento inducen á creer que no afecta al cerebro del mismo modo que la belladona y el opio; su accion sobre este órgano es indirecta. Los vértigos, la escitacion cerebral y la diminucion de la sensibilidad, la debilidad de la vista, la somnolencia, los movimientos congestivos, no impiden el tener conciencia de su estado. La cicuta difiere de otros narcóticos, porque no tiene accion electiva sobre ciertos nervios en particular, como el acónito sobre el quinto par, y el estramonio sobre el nervio vago.
Su accion en los gánglios linfáticos es de la misma naturaleza que la que ejerce sobre el sistema venoso, y es relativa á su influencia especial sobre la médula oblongada y los nervios ganglionares. Esta accion electiva se espresa: 1.º por calambres y convulsiones que difieren de las de la nuez vómica, y tienen un carácter de tonicidad que las hace análogas á las del eléboro blanco; 2.º por un malestar considerable y la debilidad muscular de los músculos voluntarios. Mas, así como la belladona y sus análogos afectan especialmente los esfínteres, que la cicuta paraliza ó debilita, esta solo obra sobre el sistema muscular en general; 3.º debilitacion de la respiracion que es corta, difícil, retardada por la debilidad ó el estado convulsivo de los músculos respiratorios y aun por los de la faringe; 4.º por la lentitud y diminucion de los movimientos del corazon, por sus pulsaciones congestivas; 5.º por la influencia que ejerce en la sangre disminuyendo la hematosis y favoreciendo la formacion de sangre venosa, porque su accion sobre la médula espinal y el neumo-gástrico retarda la respiracion. En esto difiere esencialmente del acónito que obra electivamente sobre la circulacion arterial, aproximándose mucho al centeno cornezuelo; 6.º por las estancaciones y congestiones, en fin, que produce en los capilares venosos, y en los vasos y gánglios linfáticos.
Esta accion de la cicuta indica una actividad terapéutica, que si es menor quizá que la que en otros tiempos se la ha atribuido, es mayor que la que hoy se la da generalmente; está indicada en las inflamaciones subagudas y de un carácter venoso y linfático, en los infartos glandulares, en afecciones espasmódicas, histéricas, hipocondríacas; en alteraciones gastro-intestinales y uterinas dependientes de una debilidad nerviosa con estancacion venosa abdominal. Por esto está recomendada en las enfermedades atribuidas al celibatismo, á la continencia, cuando estos estados han exigido gran fuerza de voluntad, privaciones que conducen á la apatía, á la morosidad y hasta el disgusto de la vida. Es tambien útil en personas aniquiladas por causas contrarias, y todavía mejor en aquellas cuyo sistema venoso y linfático está lánguido por astenia y que predispone á congestiones é infartos, mas bien por falta de contractilidad y de tono en la fibra, que por la actividad de las inflamaciones. Las indicaciones generales de la cicuta no escluyen, sin embargo, cierta agudeza de los accidentes flegmásicos, y cierto eretismo con tension de la fibra, en las mismas personas, pero en el primer período de la afeccion; período que corresponde á la irritabilidad que es uno de los efectos de la cicuta, en su accion sobre la esfera nerviosa y antes que se haya propagado á los sistemas circulatorio y nutritivo.
Concluirémos estas consideraciones, esponiendo el carácter de la accion de la cicuta sobre el sistema nervioso ganglionar y sobre la vida vegetativa. Privada la piel de su tonicidad, produce la inercia de sus vasos; no la priva de los jugos nutritivos, pero estos no tienen condiciones restaurantes; la piel está mas bien ingurgitada que seca, aun en la cara; hay inflamaciones superficiales muy limitadas, manchas rojizas, oscuras ó amarillentas en las estremidades, como si la sangre estuviera despojada de la materia colorante; prurito violento, granos psóricos, costrosos, erupciones urticarias, lesiones herpéticas húmedas, úlceras súcias con supuracion abundante; los vasos y gánglios linfáticos están ingurgitados, inflamados, dolorosos; las glándulas se infartan y sobreviene la induracion; las mismas vísceras pierden su tonicidad, se dejan infiltrar y se infartan; la quilificacion no se hace libremente, y la hematosis se altera, ya por la perturbacion de las secreciones y de los órganos glandulares afectados, ya por la lesion de los vasos absorbentes y de las criptas secretorias de las membranas mucosas; de todo lo cual procede la debilidad profunda del cuerpo y de espíritu, la ineptitud para el trabajo, las ansiedades nerviosas, la indiferencia hipocondríaca.
El café es el antídoto de la cicuta como escitante de la contractilidad fibrilar. Los dolores de la cicuta se agravan por la mañana, al aire frio, y muchas veces despues de comer. Este carácter no tiene nada de especial para diferenciar su accion, hecha abstraccion del estado general.