AGARICO MOSQUEADO (Agaricus muscarius).

§ I.—Historia.

Familia de los hongos y de la criptogamia de Linneo, de la que se conocen algunas centenas de especies de agáricos, si bien solo nos ocuparémos del agárico[17] mosqueado ó pintado ú hongo carmesí, y de cuya sustancia activa nada dicen los terapeutistas. Murray[18] sin embargo ha manifestado el uso que se ha hecho de él en ciertas induraciones linfáticas de las amígdalas, en las manchas de la córnea, las úlceras callosas, los temblores musculares y la epilepsia.

Aunque el agárico moscado tiene en su patogenesia varios síntomas que es preciso separar, como los suministrados por ejemplo por un dartroso, esperiencias recientes hacen á este medicamento recomendable por algunos efectos aun no observados. Estamos distantes de atribuirle propiedades reales contra estados diatésicos y herpéticos como algunos autores creen, pues este medicamento no parece que tiene una influencia constante sobre la nutricion.

Pocos medicamentos ofrecen, como el agárico, síntomas accesorios insignificantes ó de valor dudoso, porque son pocos los que tienen una accion mas completamente limitada á la esfera nerviosa. Inútil es, pues, buscar en él otros síntomas nerviosos que los llamados por nosotros esenciales, opuestos á los que resultan de las fiebres graves y otras perturbaciones y que denominamos consecutivos ó sintomáticos. Menos aun se hallan indicios que anuncien una lesion de los tejidos y una alteracion de los líquidos. En cuanto á los síntomas sanguíneos y gástricos, el valor se deduce de su accion eminentemente nerviosa. No se puede dar á tales síntomas del agárico la misma importancia que á los suministrados por el acónito ó la nuez vómica, al menos en la misma categoría. La apreciacion del carácter dominante de un medicamento indica el valor de los síntomas que de él se separan.

§ II.—Efectos fisiológicos.

La exaltacion intelectual y física, el delirio y el furor, son efectos inmediatos del agárico á dósis elevadas; son efectos tóxicos tales como los buscan ciertas poblaciones del Norte que le comen para proporcionarse cierta especie de embriaguez, como los orientales toman el haschisch y fuman el opium. Bajo este aspecto, la analogía del agárico con el opio es notable, pues se eleva hasta los efectos de entorpecimiento y asténicos que tanto abundan en otros. Pero hay la diferencia que estos efectos, en el opio, son producidos por congestiones y éstasis sanguíneos, mientras que en el agárico dependen de una lesion simple de la sensibilidad y contractilidad, en lo que son antagonistas estos dos medicamentos, siendo el agárico mas análogo á belladona por sus efectos sobre el encéfalo.

Este medicamento parece tener una accion electiva limitada al sistema nervioso general, pues el circulatorio y la vida vegetativa están como sustraidos de su influencia, ó deprimidos mas bien. Este carácter de astenia de los fenómenos nerviosos se estiende á todas las modificaciones del organismo y da al agárico un sello especial que rara vez se ve tan marcado en otros medicamentos.

Todos los síntomas del pulso se refieren á su pequeñez, su debilidad, su fácil depresion; así es que se le observa muy pequeño, muy lento, filiforme, y aun cuando una causa escitante le acelere, no por eso se hace mas fuerte. La intermitencia es otro carácter del agárico; el pulso es pequeño, desigual, intermitente, falta una pulsacion despues de la 10.ª, 30.ª ó 40.ª: hé aquí por cierto un pulso eminentemente asténico, sin que su carácter deje por lo tanto de ser nervioso.

Dos síntomas solamente indican un aumento de calor, aunque desigual; las mejillas están quemantes y las manos frias; el calor dura poco tiempo, y solo tiene lugar en la cama; los calosfríos y sensaciones de frio de toda especie preceden, y generalmente no son precursores mas que de espasmos. El frio es casi siempre irregular, y se reproduce por poco que se descubra ó impresione el aire; la sensacion de frio es á veces interior y acompaña con frecuencia á los dolores de cabeza y de otras partes. El sudor febril es nulo, ó solo se le observa por la noche en la cama, ó como un signo de debilidad despues del cóito, del paseo, ó algun otro ejercicio corporal.