El período de eretismo revelado por la esperimentacion pura y por el uso clínico, dura poco; se espresa por ebulliciones de sangre, aliento ardoroso con latidos, punzadas en la parte afecta y particularmente en el cerebro: movimientos fluxionarios pasajeros en los ojos y otros puntos, generalmente en los principios de las membranas mucosas y en los órganos de los sentidos; ojos, oidos, nariz, boca, bronquios, ano, y partes genitales. Estos órganos son el sitio de un orgasmo que se eleva hasta la tumefaccion, con sequedad, calor, ardor, exudacion sanguínea. Movimientos semejantes se observan en la piel, en la que se presentan manchas y placas escarlatinosas, forúnculos, todo con fiebre, y alternativas de calosfríos y bocanadas de calor. Los síntomas febriles se manifiestan ó se agravan durante la primera parte de la noche, y ofrecen una gran variacion del pulso, el cual, unas veces es lleno, otras blando y otras duro. Pocos estados febriles, como no sea el estado catarral, producen tanta ansiedad, tanta agitacion, tanta irritabilidad; tambien se observan intermitencias en la fiebre con accesos separados por muchos dias, hasta el número de siete.

El carbonato de amoníaco representa con bastante exactitud en su patogenesia el cuadro de una fiebre mucosa y de la erisipela que acompaña al estado mucoso, en los linfáticos, frioleros y dispuestos á las afecciones catarrales, con el aire esterior, la humedad y el frio.

En medio de los diversos síntomas de coriza y aun de angina, el enfermo arroja un moco sanguinolento y aun sangre pura por una ú otra nariz; los labios están secos, hendidos, escoriados; la boca de un color rojo oscuro y ardorosa; hay vesículas, aftas en la lengua, lo cual tiene lugar en los primeros dias y durante el período de flojedad que se prolonga indefinidamente; las encías están tumefactas, pálidas ó rojas, y sangran fácilmente; la faringe está irritada, escoriada y de un color rojo vivo ú oscuro. Despues de los primeros dias de eretismo, hay aumento de las secreciones salival y mucosa. Domina el gusto ágrio, aunque puede ser dulzoso, el aliento es malo, no hay apetito, el disgusto es continuo, especialmente para la carne y alimentos grasos y cocidos; la sed varía, si bien suele ser muy pronunciada en los primeros dias; las náuseas conducen con frecuencia á vómitos mucosos, ágrios; el epigastrio está caliente, dolorido, es el punto de unas punzadas que se observan tambien en toda la estension del vientre; hay además una sensacion de malestar, de constriccion ó de plenitud. Los dolores cólicos abaten, las deposiciones son escasas con tenesmo, ó diarréicas con ó sin conatos; la orina es mas bien clara, si bien llega á ser sanguinolenta algunas veces.

En los casos en que el pecho es el mas comprometido, se observa un ardor constante, aflujo de sangre, tos seca muy fatigosa acompañada de calor en la cabeza y varios síntomas de pleuresía y bronquitis intensa.

El período de relajacion se espresa insensiblemente despues de algunos dias, siendo notable por el restablecimiento de todas las secreciones y por el incremento de las mismas. Las deposiciones fecales, sin embargo, continuan siendo sólidas y escasas, ó lo llegan á ser por la persistencia de una irritacion que se concentra en los órganos digestivos, y complica ó sostiene el embarazo gástrico. El sudor es considerable, y tambien un signo esencial de las indicaciones de las sales de amoníaco en las fiebres mucosas. Necesario es agregar las frecuentes alternativas de frio ó de impresion de frio; los dolores contusivos y constrictivos mezclados de punzadas en las cavidades esplánicas; las orinas muy abundantes, blanquecinas y turbias; ciertas manchas y erupciones miliares y vesiculosas en la piel y sobre el límite de las membranas mucosas; el sudor circunscrito á las articulaciones en fin, síntoma que, unido á otros, hace reconocer cierto grado de orgasmo en las sinoviales ó membranas serosas articulares. En tal estado, la cabeza está siempre pesada, dolorida, con vértigos y náuseas, ó presion sentida ordinariamente de dentro afuera como en la belladona.

B. Estado crónico.—Este estado sobreviene poco á poco, despues de una duracion variable, pero siempre larga, del período precedente. Entonces la astenia y la inmovilidad de los síntomas dominan, escepto algunas ocasiones en que la persistencia de la tos, ciertos dolores y el estreñimiento reproducen la irritabilidad y el eretismo. La cara, sin embargo, está pálida, hinchada, con una espresion enfermiza; la menor emocion, el trabajo mental y el de la digestion congestionan el cerebro con calor y sensacion particular de tension. La piel está pálida y ha perdido su tonicidad; todos los síntomas que se observan, anuncian una tendencia á la descomposicion: los ardores y punzadas agudas, las vesículas llenas de serosidad acre y quemante, los granos que pican y escuecen despues de rascarse, dejan escoriaciones rebeldes para curarse; las erupciones miliares, las rubicundeces escarlatinosas, así como los equímosis ó eritemas pasivos, las escoriaciones entre las piernas, los granos forunculosos, los orzuelos, hinchazon y esfoliacion de los dedos, las grietas de los labios, de las manos, que se ponen tumefactas cuando se las deja colgantes: estos fenómenos de estancacion de los líquidos en tejidos debilitados son propios del carbonato de amoníaco.

Sus dolores espresan la naturaleza de su accion: hay por lo tanto diversas sensaciones y modificaciones funcionales. En la cabeza, los dolores no son agudos, pero sí tenaces, pasivos, vertiginosos, con náuseas, punzadas rápidas, sensacion de vacuidad ó de escoriacion, síntoma que se repite en otros órganos, tanto al interior como al esterior: la sensibilidad del cuero cabelludo está aumentada, pero por un simple predominio de la nerviosidad sobre la sangre; el infarto, si le hay, es reemplazado por los jugos linfáticos y serosos, y el tejido se debilita y los cabellos se caen.

La odontalgia se alivia por la aplicacion de paños calientes, y se agrava por la presion de los dientes de ambas mandíbulas; el dolor pasa por todos los grados, desde la sensacion de dentera como por ácidos, hasta violentas dislaceraciones. Las encías están encendidas ó pálidas, el epitelio corroido; sangran fácilmente.

El sistema muscular no ofrece particularidades notables; las punzadas y las sensaciones de contusion, de pesadez, de quebrantamiento, de cansancio y de frio, los calambres ligeros, las contracturas y la debilidad muscular, manifiestan tambien el aniquilamiento de la vitalidad, espresado por los estremecimientos musculares, los hormigueos, los adormecimientos parciales y momentáneos, por una debilidad muy grande y el marasmo.

Los ojos no presentan rasgos de inflamacion franca, pero sí una turgencia humoral subaguda que ya hemos indicado anteriormente hablando del estado de las mucosas en la fiebre. Se observa la fotofobia por la mañana á la primera impresion de la luz, y ya se sabe que la fotofobia se manifiesta con frecuencia bajo la influencia de medicamentos eminentemente asténicos; así como la debilidad de la vista, el pestañeo y estremecimiento de los párpados, y nieblecillas que parecen revolotear en el campo de la vision.