El arsénico obra de distinta manera que árnica en los vasos capilares: el primero paraliza la irritabilidad por el foco mismo de su accion, que es el sistema nervioso ganglionar, mientras que el segundo tiene por centro el cerebro. Por esta razon, la accion espansiva de arsénico converge bien pronto hácia los centros á los que oprime tanto más, cuanto mas viva es su espansion, mientras que árnica provoca una reaccion tanto mas pronunciada, cuanto mas profunda ha sido la concentracion. La comparacion que han establecido algunos autores entre el arsénico y la manzanilla no carece de fundamento; pero la accion del primero es maligna y profunda, y representa todo lo que hay de mas violento, como el dolor, la inflamacion, la lesion de los tejidos. La accion de la manzanilla ofrece cierta exaltacion viva, pero no profunda, mucha movilidad en los síntomas, y un desarreglo fácil de los aparatos bilioso y nervioso, y una apropiacion especial á las enfermedades de los niños.
Si la accion de la belladona sobre el cerebro y sistema nervioso de la vida de relacion es directa y activa, la de arsénico en los mismos órganos es indirecta y pasiva; si la una oprime exaltando, el otro exalta oprimiendo; la electividad, en fin, de la belladona se dirige á los centros vasculares, mientras que la de arsénico está en las estremidades, en los capilares. El carbonato de cal tiende á deprimir la vitalidad por el procesus plástico; el arsénico tiende á destruir la vida vegetativa por la inervacion trisplánica; el carbon vegetal apaga la vida por la inercia de los vasos capilares; el arsénico apaga la circulacion capilar por la inercia de la vitalidad; el mercurio disuelve, descompone los líquidos y sólidos por una accion directa sobre el sistema linfático; el arsénico llega al mismo resultado por su accion directa sobre el sistema nervioso ganglionar, y ambos en su accion crónica y final conducen al mismo aniquilamiento de la inervacion, á los temblores y á las parálisis; y si no hay medicamentos mas antiplásticos que estos, téngase en cuenta que los dos son muy flogísticos. Las inflamaciones de arsénico son grandes en profundidad, violentas, desorganizadoras por la gangrena, y las del mercurio estensas en superficie y desorganizadoras por supuracion.
Por incompletos que sean estos diversos términos de comparacion en el estado actual de la ciencia, hemos creido conveniente esponerlos, no sin deplorar los vacíos de la materia médica y las vanas discusiones de la prensa y sus folletines.
§ III.—Síntomas característicos.
El arsénico modifica muy poco ó nada la inteligencia; la voluntad permanece lúcida y firme; pero obra poderosamente sobre los sentimientos y el carácter, en lo cual son análogos la nuez vómica y otros medicamentos: esta disposicion del arsénico manifiesta su accion especial sobre los nervios ganglionares y la vida vegetativa.
La ansiedad es grandísima, la agitacion escesiva; no se halla reposo en parte alguna, el abatimiento es á la vez inmenso y el decaimiento de fuerzas espantoso.
Este abatimiento, esta postracion, esta pérdida de las fuerzas, existen tambien aisladas de otros síntomas; sobrevienen por accesos, por cualquiera causa, complican fácilmente á otros síntomas y hasta impiden el poderse mover.
Los síntomas relativos al corazon, á la circulacion, á la reaccion, ó al sistema nervioso cérebro-espinal, son con frecuencia periódicos y marcan estadios que simulan la fiebre intermitente.
El pulso es pequeño y acelerado, débil y pequeño, ó pequeño é intermitente; algunas veces tirante y frecuente, y en otras muchas con movimientos tumultuosos del corazon.
La sed es ardiente, inestinguible; á veces no existe; podria decirse que el organismo no percibe la sensacion.