Todos los efectos del borax llevan el sello de la astenia. El frio domina en la fiebre, y si hay calor se reproduce por poco que se descubra. Hay somnolencia, y si el sueño es inquieto lo es por calores incómodos y otros varios padecimientos. La ansiedad, el susto y la irritabilidad caracterizan el estado moral. La cefalalgia ofrece una sensacion de plenitud, de congestion; se observan vértigos que se elevan hasta producir náuseas ó desvanecimiento. Los ojos, la nariz, los labios, la vulva, ofrecen algunos dolores de escoriacion y sensaciones de ardor; hay á veces espectoracion sanguinolenta y epistaxis, algunas fluxiones subagudas en las mejillas, en la boca, é irritaciones inflamatorias en los ojos, en la nariz, en la boca, con costras, hemorragia, secrecion mucosa.
Los dolores son lancinantes y tractivos en general, quemantes algunas veces en los dedos de los piés y de las manos, y en este caso hay calor y rubicundez. Los dolores propios del borax son tenaces, y se agravan en tiempo húmedo, y están acompañados de palidez y debilidad, particularmente en las articulaciones.
La palidez de la cara es sucia, las fuerzas están disminuidas, las secreciones aumentadas, escepto el sudor; hay á veces irritacion de la uretra, que produce disuria; la diarrea es persistente, frecuentemente con irritacion en el ano y espulsion de líquidos sanguinolentos ó espumosos.
Uno de los fenómenos mas notables de la accion del borax es la lesion superficial de los tejidos, la facilidad á renovarse las heridas, y la piel á irritarse y ulcerarse, como si la astenia se dirigiese principalmente á la plasticidad y á la inervacion orgánica. Consignarémos al efecto los siguientes síntomas: inflamacion y erosion del borde libre de los párpados y de los ángulos, con mucosidades palpebrales; la otitis subaguda con flujo abundante; ulceracion de las narices; costras en la nariz y mucosidades nasales en mayor cantidad; granos en la cara, en la nariz, en los labios, en las nalgas; sabañones, inflamaciones erisipelatosas en las piernas y otras partes; síntomas escorbúticos y aftas en la boca, leucorreas corrosivas; vesículas, en fin, purulentas y corrosivas, erupciones herpéticas.
El apetito es nulo ó pervertido; hay náuseas, digestiones difíciles; la de las frutas es laboriosa y se desarrollan gases; el estómago y el vientre están lánguidos, doloridos, timpanizados, con acedías.
La tos es seca, y los pocos esputos que se presentan tienen un olor como de moho. Aun cuando los síntomas torácicos no sean inflamatorios, hay, sin embargo, opresion, punzadas, disnea al subir una elevacion, dolores lancinantes al bostezar, al toser, al moverse; el decúbito alivia.
El borax es, pues, un medicamento que dirige su accion electivamente á las membranas mucosas y á la piel. Esta accion tiene un carácter asténico: disminuye la actividad moral, circulatoria y digestiva; retarda la nutricion, y parece antiplástico, corrosivo, destructor de los tejidos superficiales, pero sin malignidad.
§ III.—Efectos terapéuticos.
Se ha usado este medicamento con éxito en la gastro-enteritis de los niños; sus signos característicos son: deposiciones diarréicas en forma de papilla ó acuosas, borborigmos y cólicos con violento tenesmo; retraccion del vientre en el centro, lengua seca y encendida, calor en la cabeza, orinas escasas, boca quemante y aparicion de vesículas en distintos puntos de esta cavidad.
Cuando el mercurio, y sobre todo el cinabrio, no han curado las aftas de los niños y el muguet, enfermedad que se propaga de la mucosa bucal á la intestinal, es necesario emplear el borax, que, además de ser el mas indicado, completa la curacion. El estado general que en los niños se confunde muy fácilmente con el que caracteriza á otras enfermedades, presenta síntomas que diferencian al mercurio del borax.