Altera la circulacion momentáneamente; y sin embargo, se adapta con exactitud á ciertas afecciones reumáticas con fiebre subaguda, dolores erráticos numerosos, y sensacion de quebrantamiento y debilidad, á título de regulador del sistema nervioso.
Bajo este punto de vista tambien está indicada la valeriana en las fiebres nerviosas y tifoídeas, cuando el pulso es pequeño y rápido, si hay exaltacion de los sentidos de la vista y del oido al tacto, salto de tendones sin constancia, inercia del sistema muscular, orinas abundantes, bocanadas de calor que se elevan hácia la cabeza, erupcion miliar algunas veces, delirio tranquilo que consiste en alucinaciones, el enfermo se cree, por ejemplo, en el borde de la cama, para hacer sitio á otro.
Se preferirá igualmente la valeriana á cualquiera otro, en las fiebres verminosas de los niños y en toda fiebre con predominio nervioso, principalmente cuando hay palidez, ansiedades, palpitaciones de corazon, estremecimientos musculares.
Agregarémos á estas indicaciones algunos datos útiles para el uso de la valeriana en el estado de nerviosidad é impresionabilidad de las personas hipocondríacas que duermen mal, que siempre tienen dolores, procedentes de flatuosidades en su concepto, y de ciertas ideas que las angustian; sienten con frecuencia hambre estraordinaria, con náuseas y aun vómitos, deposiciones diarréicas; por lo general las orinas son abundantes y claras. Si bien la valeriana no es capaz de curar completamente estos padecimientos nerviosos, en cuanto á sus causas diatésicas al menos, es sin embargo muy útil y puede favorecer la eleccion de medicamentos mas fundamentales, por las modificaciones que induce en el estado general. Si, en fin, la importancia de la valeriana en el tratamiento del histerismo es inferior á la del eléboro en las mismas circunstancias, el lector podrá juzgar de la riqueza terapéutica que le ofrece la materia médica, despues de haber visto en esta obra un buen número de medicamentos eminentemente antihistéricos.
Dósis.—Las dósis de la valeriana son las mismas que las ya indicadas en otros medicamentos, que se administran en diversas atenuaciones ó en tintura.
VERATRUM ALBUM (Eléboro blanco).
§ I.—Historia.
Esta planta es de la familia de las colchicáceas, Juss.—De la poligamia monoecia, Linn.—La raiz fresca es la parte usada, y se la trata segun arte. Casi completamente abandonado este medicamento durante muchos siglos, ha necesitado que Hahnemann, á quien tanto debe la terapéutica, le sacará del olvido á principios de actual. Su disertacion histórica y médica sobre el eléboro y el eleborismo de los antiguos[28], es un monumento de erudicion. El eléboro era el remedio de todos los males graves y crónicos, pero sin fiebre. Acudian enfermos en gran número, aun desde los países mas remotos, á Anticyra, ciudad de la Grecia, donde habia establecimientos dirigidos por médicos que sometian los enfermos al eleborismo, medicacion en estremo violenta.
Tambien se trataba de este modo la enagenacion mental, la melancolía, las neuralgias, los reumatismos, la gota, la epilepsia, los vértigos y las parálisis, la elefantiasis, las afecciones herpéticas, los cálculos, la escrófula, la hipocondría, el cáncer oculto. Hipócrates trataba el cólera de su tiempo, indígeno sin duda, con el eléboro. Este heróico medicamento, en fin, caia al mismo tiempo que la Grecia sucumbía ante la grandeza absorbente de Roma; y en la edad media no se volvió á hablar de él. Mas tarde se hizo alguna mencion indecisa. Se confundia, por lo tanto, las diversas especies de eléboro, hasta que Hahnemann, no contento con dar á conocer la grande importancia que los antiguos dieron á este medicamento, se entregó á numerosas esperimentaciones, que, repetidas por algunos médicos, los hechos las han confirmado altamente, desde el cólera asiático, hasta las neuralgias y toses convulsivas.
§ II.—Efectos fisiológicos.