El jugo de la planta y su infusion han sido algunas veces preferidas para obtener estos resultados. Con estas preparaciones se han conseguido igualmente buenos efectos en ciertas alteraciones neurálgicas y espasmódicas, y hasta epileptiformes, procedentes de la supresion de las reglas, de los loquios, de las hemorróides, de una epistaxis, y en estos casos la accion del medicamento disipa los padecimientos reproduciendo el flujo sanguíneo.
Dósis.—La esperiencia no ha confirmado suficientemente la accion de las pequeñas dósis, y parece conveniente administrar hasta 5 ó 6 gramos del jugo de la planta, 15 á 20 gotas de la tintura, ó una infusion teiforme; reservando las atenuaciones para casos en que haya grande irritabilidad.
MOSCHUS (Almizcle).
§ I.—Historia.
Esta sustancia, escesivamente olorosa, procede de un animal del género de los cabritos. Se usa el almizcle de Tonquin ó de Oriente, y cuya historia data del siglo XVI. Se le empleó primeramente en el histerismo y otras afecciones nerviosas. Posteriormente se le ha usado en el tifus y fiebres nerviosas graves, en la fiebre catarral epidémica, y últimamente en el delirio atáxico de la neumonía, como lo ha espresado muy bien M. Trousseau en su Tratado de Terapéutica.
La importancia del almizcle no está aceptada por todos los terapéuticos; pues mientras unos le han relegado al olvido, otros se limitan á usarle en afecciones nerviosas asténicas y atáxicas. Debemos, pues, emitir nuestra opinion, é ilustrar la práctica, inquiriendo primero sus efectos fisiológicos y presentando despues los hechos publicados hasta el dia.
§ II.—Efectos fisiológicos y terapéuticos.
Entre todos los síntomas atribuidos legítimamente al almizcle, solo hallamos ciertos dolores de carácter calambróide, tractivo, y que se fijan en el sistema muscular voluntario. Se observan sensaciones de tension y de presion en la cabeza, vientre y pecho, sensaciones que especialmente en la primera adquieren una agudeza tal, que parece como si se introdujese un clavo.
Dominan mas los temblores, los espasmos, las convulsiones, los síntomas tetánicos, la histeria y el asma, y otras afecciones nerviosas: hay abatimiento, debilidad, desfallecimiento, sensacion de frio, horripilacion frecuente que desde la cabeza se estiende á todo el cuerpo, acceso de calor quemante, vértigos y oscilacion delante de los ojos y que llegan hasta el desvanecimiento, cierto estado como de embriaguez, oscurecimiento repentino de la vista, ojos fijos y centelleantes, ruido en los oidos y disecea, calor de la cara ó de una mejilla sin rubicundez, y encendimiento de la otra sin calor, acceso de náuseas, vómitos violentos, acceso de contraccion dolorosa hácia el ombligo con suspension de la respiracion, sensacion de tension del vientre con una ansiedad que obliga á cambiar de sitio sin cesar, compresion de los gases, diarrea, estreñimiento, conato apremiante é inútil á deponer, exaltacion del apetito venéreo, impotencia, vómito despues del cóito, reglas anticipadas y escesivas, sensacion como si todo afluyese á las partes genitales, constriccion de la laringe, respiracion difícil, constriccion espasmódica y sofocante en el pecho, palpitaciones angustiosas del corazon, ardor con sensacion de frio en los dedos de las manos, movimientos convulsivos de estas, inquietud y debilidad paralítica de las piernas.
La esfera nutritiva parece que no está alterada; pues si hay algunos eructos, y alteraciones momentáneas de las secreciones y prurito, solo son efectos de una escitacion sanguínea y nerviosa efémera.