Alfonso está en Milly, en donde hay igualmente unos trescientos hombres; cuatro oficiales se alojan en la casa con sus caballos y sus asistentes. Se están temiendo siempre nuevas batallas; sin embargo, creo que se irán alejando de estos contornos, porque las tropas francesas se encuentran junto a Villafranca, y los austriacos entre esta ciudad y sus cercanías.
Mi hijo Alfonso salió el 10, con M. Pierreclos, para asistir a la gran batalla frente a Villafranca. Estuvieron un momento cercados por un cuerpo austriaco que se adelantaba oculto detrás de una montaña. La velocidad de sus caballos les salvó; sin embargo, algunas balas atravesaron sus vestidos y uno de los caballos quedó herido. A pesar de este percance, pudieron llegar a Pierreclos y a Milly, abandonados ya estos pueblos por el enemigo.
Ayer tuvieron otra batalla junto a Villafranca, en la que los franceses fueron rechazados; se dice que las pérdidas han sido grandes por ambas partes. Han entrado gran número de heridos. ¡Dios mío! ¿cuándo se apaciguará vuestra cólera? ¡Perdonad nuestras faltas y haced que nuestros males terminen!
LXXXVII
Domingo, 20 de marzo de 1814.
Toda, la noche hemos tenido alojados algunos oficiales y algunos soldados; cuerpo de guardia y centinelas en toda la casa. Por fin se han marchado. Todo esto nos cuesta grandes tesoros, además de las cantidades que ellos nos exigen en calidad de contribución.
LXXXVIII
Jueves Santo, 7 de abril de 1814.
El domingo, día 20, fue tomada la ciudad de Lyón. El general Angereau, que mandaba las tropas francesas, cesó el tiroteo junto a las mismas puertas de la ciudad; el alcalde capituló, dejando tiempo bastante a las tropas francesas para retirarse, lo cual verificaron por la puerta de la Guillotiere, al mediodía de la ciudad. Ni el menor desorden hubo en Lyón.
Este hecho nos ha causado gran alegría, porque de seguir mucho tiempo este continuo alojamiento de tropas, quedaríamos completamente arruinados.