Luego la vida me falta.
Soy resplandeciente y clara
Alegro la vista al hombre,
Y el fin de mi proprio nombre
Se viene á acabar en para.
Don Quixote se la hizo repetir otras dos vezes, y la ultima le dixo: Por cierto, señor estudiante, que la enigma es bonisima, y aun el serlo tanto debe de ser la causa de que no dé alcance á su significacion; y asi suplico á v. m. me la declare, porque en llegando á la noche en la posada, la pienso escribir para encomendarla á la memoria. Sancho, que siempre habia estado callando y oyendola con mucha atencion, puesto el dedo en la frente mientras el estudiante la repetia, salió muy alegre diziendo: Ea, mi señor don Quixote, vitoria, vitoria; que ya yo la sé. El estudiante le dixo luego: Bien lo sospechaba yo, señor Sancho, y hube por imposible desde el principio que ella y su inteligencia pudiese escaparse por los pies á un tan agudo juizio como el de v. m.; y asi suplicole se sirva de dezirnos lo que sobre ella ha discurrido. Estuvo Sancho pensativo un rato, y luego dixo: Ella es una de dos cosas, ó es la montaña ó el cerrojo. Dieron todos una grandisima risada con el disparate de Sancho, el cual viendo como se reian de lo que acababa de dezir, replicó: Pues si no es ninguna cosa de las que he dicho, diganos v. m. lo que es, por su vida; que mi señor y yo nos damos por vencidos. El estudiante respondió diziendo: Pues sepan, mis señores, que el sugeto de la enigma propuesta es la lampara, la cual está metida entre cadenas sin culpa alguna, de las cuales cuelga. Dicese della que tiene la forma del viento, porque, como es verdad y se ve por experiencia, el vidriero la forja á soplos. Tiene agua, la cual es causa de su muerte, porque en las lamparas, si bien se echa la mitad de agua, ella las apaga luego que no está acompañada de aceite. De que en cayendo en tierra se quiebra no hay que probarlo con más testigos que la experiencia. En lo que dixe que ya está baxa ya alta, es llano, pues mientras se dizen los ofizios divinos suele estar arriba, estando de noche abaxo. Tambien es verdad que está cercana á Dios verdadero, pues de ordinario se pone delante del Santisimo Sacramento. Tambien es llano que en comiendo lo postrero le falta la vida, pues en acabandose el aceite, se muere, como ya he dicho. Al mismo compas se ve en ella que es clara y alegra al hombre, y que finalmente acaba su nombre en para, que eso es lampara. Por vida de quien me parió, dixo Sancho, que lo ha desplanado riquisimamente. ¡Oh hi de puta, bellaco! el diablo lo podia acertar. Don Quixote le dixo que estaba bonisima, y rogó al otro mancebo que dixese la suya, porque sospechaba que no debia ser menos aguda que la de su compañero, el cual sin hazerse de rogar començó á dezir desta manera:
ENIGMA
Yo tengo de andar encima,
Por ser, como soy, ligero:
De oveja naci primero;