Me suelo andar en las manos,
Y me traen los cortesanos
Con la merced boca arriba.
Luego torno á entronizarme,
Más hueco que una bazia,
Aunque viento y cortesia
Bastan para derribarme.
No la hubo bien acabado el cuerdo estudiante, cuando salió muy agudo Sancho diziendo: Señores, esa esgrima, ó como la llaman, es muy clara, y desde la primera copla vi que no podia ser otra cosa sino el tocino, porque dize: «solo el turco no me estima;» y el turco, es claro que ni lo come ni haze caso dello, porque ansi se lo mandó el zancarron de Mahoma. Don Quixote rogó al estudiante que sin hazer caso de los dislates de su escudero, se la declarase al punto; que deseaba infinito entendella; y ansi dixo: Vs. ms. han de saber que la propuesta enigma es del sombrero; y asi empieza diziendo que anda encima: verdad llana, pues se pone en las cabeças. Es su principio de oveja, por lo que de ordinario se haze de lana dellas: no le precia el turco, porque entre ellos no se usan sombreros, sino turbantes: dizese tambien que es de muchas formas y señales y sin cantones, porque, si bien ya se usan altos, ya baxos, ya voleados, ya romos, todos vienen á tener las alas redondas y sin esquinas: cubre muchos millares, lo cual se verifica de los cabellos, entre los cuales se crian los piojos, como en bosque proprio de tales animales: sientase sobre el rey y emperador, y á vezes es de dos palmos de alto, como los de Francia, y otras chicos, como los de Saboya: traenle los hombres en las manos cuando haze calor, y los cortesanos boca arriba cuando saludan con besamanos; tras lo cual le vuelven á entronizar sobre sus cabeças de do basta á derribarle el viento si viene recio, y la cortesia cuando se pasa por delante de quien se debe hazer. Agora digo, respondió Sancho, que es más bellaca de entenderse esta que la pasada; pero apostemos, con todo, lo que quisieren, que si las tornan á dezir las acierto de la primera vez. ¡Miren el ignorante! dixo don Quixote: desa manera cualquier hombre del mundo, si se lo dizen antes, lo acertará. Pues ¿cuando dixo Sancho cosa que no se la dixesen antes? replicó Barbara; pero eso no es maravilla, pues nunca nadie acertó á dezir lo que primero no lo haya aprendido y estudiado; y si no diganme ¿quien hay que sepa nombrar cosa por su nombre, aunque sean las más comunes, ni aun el Pater noster, que es la cartilla de nuestra fe, si primero no se le dizen y repiten? Holgó infinito Sancho con el cuerdo abono que de su respuesta habia dado Barbara; y celebrandole todos por agudo, y él por soberano, con mil agradecimientos, dixo don Quixote: No se admiren vs. ms. de la agudeça de su magestad; porque si los filos de mi espada fueran tan agudos como los conceptos de su divino entendimiento, no estuviera su real persona sin la pacifica posesion de su reino y Amazonas, ni yo tuviera por conquistar el reino de Chipre, ni aun que ensuciar mis manos en el soberbio Bramidan de Tajayunque. Pero dexemos esto para hasta que me vea en la corte, pues son memorias que me provocan de suerte á colera, que temo della no me haga hazer por las tierras que voy, más muertes que hizo Dios en el mundo con el diluvio universal; y volviendo á nuestra apacible platica, suplico á vs. ms. se sirvan de darme por escrito las enigmas, si tienen sus copias. Y diziendo el uno que en la posada se la escribiria, por no traer en papel la suya, metió el otro mano á la faltriquera, y sacó della la de la lampara, diziendo: Tome v. m. la mia; que ya la tengo á punto. Tomola don Quixote con mucho comedimiento; y al darsela, se le cayó al estudiante otro papel de la mano; y preguntandole don Quixote que era aquello; le respondió que unas coplillas que acababa de hazer en su lugar á una donzella parienta suya, á quien queria mucho, la cual se llamaba Ana, por cuya causa las habia hecho con tal artificio, que todas ellas començaban en Ana. Don Quixote le rogó con notable instancia se las leyese, seguro de que, siendo suyas, no podian dexar de ser curiosisimas; y el estudiante, con no pequeña vanagloria, propriedad inseparable de los poetas, y rara atencion de los circunstantes, las fue leyendo; y dezian desta manera, segun fielmente las he sacado de la historia de nuestro ingenioso hidalgo, la cual traduzco, y en que se refieren.
Coplas á una dama llamada Ana
Ana, amor me cautivó