[Nota a: Res ardua, vetustis novitatem dare, novis auctoritatem, obsoletis nitorem, obscuris lucem, fastiditis gratiam, dubiis fidem, omnibus verò naturam, & naturae suae omnia. Plin. Hist Nat. lib. 1. p. 3. n. 25. tom. 1.]
[Nota b: Mandare quemquam literis cogitationes suas, qui eas nec disponere, nec illustrare sciat, nec delectatione aliqua allicere lectorem, hominis est intemperanter abutentis, & otio, & literis. Cic. Q. Tusc. lib. 1. cap. 5.]
[Nota c: Feyjoó Theat. Crit. disc. 8. §. 7. n. 31. p. 192. tom. 2.]
[79] En la Medicina son infinitos los libros de erudicion desaliñada, y solo á propósito para cargar la memoria. No hay Autor que haya recogido mas noticias, ni cite con mayor freqüencia que ETMULLERO; pero es Escritor de pequeño juicio, porque entre tanta barahunda de noticias, opiniones, y Autores, de ordinario sigue lo peor. Sus observaciones especiales son vanísimas, y lo he conocido por propia experiencia. Si trata de curar las enfermedades, usa de infinitos medicamentos Chímicos, con perjudicial ponderacion de sus falsas virtudes. FORESTO es exâcto en sus observaciones, y sus curaciones no son despreciables; pero sus preámbulos largos para cosas pequeñas, y sus repeticiones de cosas que nada importan, hacen enfadosa su letura. No obstante le tengo por mas util que á SENERTO, y puede aprovechar en manos de un Médico juicioso. JUAN DOLEO hizo una Enciclopedia, en que comprehendió los pareceres de muchos Autores, especialmente modernos, sobre cada enfermedad, señalando distintamente el dictamen de cada uno. No puede haber cosa mas á propósito para facilitar la memoria de los Médicos, ni mas propia para corromperles el juicio. Porque este Escritor en el decir es fantástico, lleno de frases poéticas, y rimbombantes. Introduce términos obscurísimos con gran perjuicio de los letores, porque ya la Medicina necesitaba de hacerse mas comprehensible, familiarizando infinito número de voces Griegas, que ni se han hecho Latinas, ni Españolas, lo que ocasiona embarazo y confusion. Y despues de todo esto nos viene DOLEO con Microcosmetor, Cardimelech, Gasteranax, y Bitnimalca, repitiéndolos á cada linea, y no significan otra cosa que el celebro, corazon, estómago, y útero, ó los espíritus especiales de estas partes y que sirven para sus funciones. Demas de esto no hay en sus curaciones aquel nervio de observacion que se halló en los Griegos; ni sus remedios son otra cosa que medicamentos comunes vanamente ponderados. HOFFMAN es tambien Autor de varia leccion, su juicio mediano; pero su imaginacion fecunda, y la memoria grande: su estilo es asiático y poco nervioso, dice y repite las cosas sin medida, y cita mas de lo que sabe. No obstante es Autor que puede aprovechar mucho si se sabe hacer buen uso de sus noticias, y se separa de ellas lo sistemático, que se lleva las dos partes de sus obras. Finalmente para hallar locucion breve y clara, método, enseñanza, y buen juicio, es necesario leer á HIPPÓCRATES, ARETEO, CELSO, y á sus seguidores MARCIANO, DURETO, LOMIO, y los dos PISONES, y algunos otros de quien hemos hecho crítica en otra parte.
[80] No sé si entre los Teólogos y Letrados reyna este defecto como entre los Médicos. Sé muy bien que en ambas ciencias hay Profesores de erudicion exquisita, y de atinado juicio. Pero como salen á luz tantos tratados de Teología sin añadir novedad ninguna unos á otros, tantos Autores de Poliánteas, de Sermones, de Miscelaneas, he sospechado que tal vez se hallarán algunos que no habrán tratado estos asuntos con la perfeccion necesaria. En efecto CANO, el P. MABILLON, y mucho antes LUIS VIVES, han hallado en algunos Teólogos muchas superfluidades. Tal vez dirá alguno que esto es meter la hoz en mies agena, pero la Lógica da reglas generales para gobernar al juicio, y es necesaria para dirigirle con rectitud y hacer buen uso de él en todas las ciencias. Por eso un buen Lógico puede conocer los defectos que por falta de cultura, y rectitud de juicio cometen los Autores que tratan la Teología. Lo mismo ha de entenderse de la Jurisprudencia, en cuya ciencia son muchos los Autores que ponen toda su enseñanza en amontonar citas y lugares comunes, y creo yo que no consultan los Autores originales, sino que unos sacan las citas de otros, y estos de otros mas antiguos, y todos estos son plagiarios, y compiladores[a]. Por lo menos en estas que llaman Alegaciones es cierto, que muchos muestran falta de Lógica y de cultura en el juicio, porque reyna en ellas, erudicion desaliñada y vulgar, y se pone mayor cuidado en amontonar citas, que razones sólidas y concluyentes. SAAVEDRA en la República Literaria, ya se quexa del poco juicio de algunos Autores de Jurisprudencia. Acerqueme á un Censor, dice, y ví que recibia los libros de Jurisprudencia, y que enfadado con tantas cargas de leturas, tratados, decisiones y consejos exclamaba: ¡O Júpiter!, si cuidas de las cosas inferiores, ¿por qué no das al mundo de cien en cien años un Emperador Justiniano, ú derramas exércitos de Godos que remedien esta universal inundacion de libros? Y sin abrir algunos caxones los entregaba para que en las Hosterías sirviesen los civiles_ de encender el fuego, y los criminales de freír pescado y cubrir los lardos_. CICERON se quexaba tambien de la poca cultura de los Juristas de su tiempo[c], y en varias partes los reprehende, en especial en la Oracion que hizo por MURENA, digna de ser leida, porque trata este asunto con extension[d]. Ninguna Arte, entiendo yo, necesita mas de la buena Lógica que la Jurisprudencia, porque el conocimiento de lo recto y de lo justo pertenece al juicio. Si este no solo necesita de sus propios principios, sino de otras verdades fundamentales por el encadenamiento que hay entre ellas, ¿cómo ha de ser buen Jurisconsulto el que no sea buen Filósofo? No extraño que GENARO, que conocia por dentro lo que anda en esto, haya empleado tan vivas y tan continuas sátiras contra los Letrados.
[Nota a: Omnes omnium Jurisconsultorum libros evolvendos sibi putant, totaque citatorum quae vocant plaustra colligunt, quibus suas dissertatiunculas, responsa, decreta, non tàm ornant, quàm onerant. Menk. Charl. p. 267.]
[Nota b: pag. 31.]
[Nota c: Sed Jureconsulti, sivè erroris objiciendi causa quo plura, & difficiliora scire videantur, sivè, quod similius veri est, ignoratione docendi, nam non solam scire aliquid artis est, sed quaedam ars etiam docendi, saepè, quod positum est in una cognitione, in infinita dispartiuntur._ Cicer. de Leg. 2. cap. 45.]
[Nota d: Itaque si mihi homini vehementer occupato stomachum moveritis, vel triduo me Jurisconsultum esse profitebor. Cic. pro Muraen. c. 13. p. 272. t. 5.]