[35] Haciendo poco caso de la Religion revelada, que no podia componer con su imaginario sistema de la educacion, la fuerza de la verdad le obligó á explicarse de esta manera: "Yo os confieso (le dice á su Emilio) que la magestad de las Escrituras me tiene admirado, la santidad del Evangelio habla á mi corazon. Verás los libres de los Filósofos con toda su pompa ¡quán pequeños son al lado de este! ¿Puede ser que un libro que al mismo tiempo es tan sublime y tan simple, sea obra de los hombres? ¿Puede suceder que aquel de quien habla esta Historia no sea mas que un hombre? ¿Es este el lenguage de un entusiasta, ó de un ambicioso sectario? ¡Quánta dulzura, quánta pureza en sus costumbres! ¡quánta gracia penetrante en sus instrucciones! ¡quánta elevacion en sus máxîmas! ¡quán profunda es la sabiduría de sus discursos! ¡qué juicio tan firme, qué delicadeza, qué exâctitud en sus respuestas! ¡quánto dominio sobre sus pasiones! Dónde está el hombre, dónde está el sabio que sabe obrar, padecer, y morir sin flaqueza y sin ostentacion…. Mas ¿dónde Jesus habia tomado de los suyos esta moral elevada y pura, de que él solo ha dado las liciones y el exemplo? Desde el seno del fanatismo mas furioso se hizo entender la sabiduría mas alta, y la simplicidad de las virtudes mas heróycas honró el mas vil de todos los Pueblos…. Jesus, espirando en los tormentos, injuriado, mofado, maldecido de todo un Pueblo, sufrió la muerte mas horrible que se pueda temer, y padeciendo un suplicio espantoso ruega por sus Sayones irritados. En verdad que la vida y la muerte de Jesus son de un Dios. ¿Diremos que la Historia del Evangelio es intentada adrede? Mi amigo, no se puede inventar de este modo … y sería mas difícil de creer, que muchos hombres convenidos hubieran fabricado este libro, que el que sea uno solo el que ha dado motivo á su formacion. Nunca los Autores Judios hubieran hallado ni semejante elevacion, ni semejante moral; y el Evangelio lleva los caractéres de la verdad tan grandes, tan chocantes, tan perfectamente inimitables, que el inventor habria de ser mas digno de admiracion que el Heroe[a]." ¿Quién creyera que el que habla así del Evangelio no habia de cautivar su entendimiento en obsequio de Jesu-Christo? pues no lo hizo Mr. Roseaux, que fué enemigo declarado de las verdades divinas de las Escrituras. Lo que conviene siempre es tener en medio del corazon, como lo proponemos en la Lógica, el consejo del Apostol, que dice: Videte ne quis vos decipiat per Philosophiam, & inanem fallaciam.

[Nota a: Roseaux Emil. lib. 4. tom. 3. págin. 165. y siguient. edicion de Leipsick de 1762.]

[Nota b: Colosens. cap. 2. vers. 8.]

INDICE.

De los Libros, y Capítulos de esta Lógica.

INTRODUCCION.
LIBRO I

CAP. I. De las operaciones del alma en general.

CAP. II. De las operaciones mentales del alma.

CAP. III. De las ideas.