XVI.
"Pasado un rato llegó el hombro aquel y después de correr el pasador, se dirigió á la escalera en medio de la obscuridad con la firmeza del que sabe por donde anda."
"Yo me quité los zapatos para no hacer ruido y subí tras él tocando los escalones con las manos porque nada veía."
"Cuando llegó á empujar la puerta de la sala ya íbamos casi juntos y no me había sentido; la puerta se abrió y pude ver á María sentada en un sillón cerca del piano."
"El joven se precipitó hacia ella que iba á pararse tendiéndole los brazos; entonces le dí tal puñalada por la espalda que lo arrojé sobre María; ella cayó en el sillón dando un grito, él rodó muerto á sus piés y yo corrí persuadido de que á los dos había traspasado el puñal."
"Con la llave que había quedado puesta por dentro, cerré la puerta de la calle y me oculté tras de los escombros de la casa donde trabajaba; pero luego sentí mucho miedo y corrí para la mía."
"Por supuesto que nada dormí porque me parecía que ya me buscaba la justicia."
"En cuanto amaneció me dirigí á la obra hipócritamente y subí á los andamios para ver lo que sucedía en la otra casa; mas todo se hallaba en silencio."
"Poco después miré con gran sorpresa, que salió al balcón la madre del joven que yo había matado."