"Mi tío no me estimaba, era poco afable y demasiado económico; decía que sus múltiples negocios le impedían pensar en mi educación."
"Posteriormente supe que sus inclinaciones por el partido realista le obligaban á tratarme mal; no obstante, me dió el pan de la caridad y no lo he olvidado."
"Su hija Carolina era una niña rubia, con tez de azucena y ojos cariñosos que iluminaban un semblante lleno de tranquila sencillez; las líneas armónicas y esculturales de su rostro, prometían que llegada la juventud sería una belleza de primer orden."
"Sólo ella, que guardaba en su alma un tesoro de inocencia y de dulzura, condolida de mi orfandad inmensa, sostenía mis abatimientos y calmaba mis pesares cuando la permitían estar conmigo."
"Yo por mi parte, poseído siempre de una vaga tristeza, huía de su presencia como avergonzado por la situación en que la suerte me había puesto."
IX.
"Al cabo de dos años devolvieron á mi madre su libertad, y sus bienes muy menoscabados, quedando perdidos los que pertenecían á mi padre."
"Cuando fué á sacarme de la casa de mi tío, corrí hacía ella sintiendo una mezcla indefinible de dolor y de alegría y la abracé llorando."
"Su frente se había marchitado, su cabellera estaba encanecida, me veía con tristeza y caminaba lentamente como cansada de sufrir, pero no pronunciaba una queja contra sus verdugos."
"Como las rentas que le habían quedado aun eran cuantiosas, le permitieron desde luego, continuar sus obras de caridad y proporcionar á su hijo los maestros que necesitaba."