"El día que hablé á Carolina sobre nuestro porvenir, me contestó llorando:—Ya sabes que toda mi vida te he querido."
"A la vez no dejaba yo de sentir remordimientos, porque en el fondo de mi alma vivía intacta la imagen de María Luisa y mi cariño para Carolina no era más que el resultado de una transacción que intentaba celebrar conmigo mismo; en tal virtud dejé para un tiempo indeterminado la realización de mi matrimonio."
"Por entonces un acontecimiento tan singular como inesperado, cambió la faz de mi vida."
"Cierta noche, cuando ya estaba durmiendo, me buscó el jefe de la policía, para levantar el cuerpo de un hombre asesinado en una casa de vecindad."
"Con mucho disgusto salí proponiéndome renunciar el cargo que me daba tantas molestias."
"La temperatura estaba muy fría y bastante lejano el lugar del suceso."
"En la calle me refirió mi conductor que el occiso había muerto en riña, por causa de una mujer llamada la mora."
"Este apodo no me era extraño porque alguno de mis amigos que no tenía costumbres muy sanas, me había ponderado la hermosura de aquella famosa cortesana que yo no conocía."