La concha, cuyo grabado darémos más adelante, es un utensilio propio para economizar el carbon, al mismo tiempo que proporciona el medio de preparar un asado sobre la hornilla. Se le coloca el carbon hecho ascua y se dispone delante el asador ó la cocinera.
Las sartenes para fritos, la tabla para cortar y el trinchante; el almirez, el tajo, los cuchillos diversos, la ensaladera, el escurridero de la vajilla, el calentador, el armario, las coberteras, la sirvienta, ese mueble indispensable para poner al alcance de la mesa el pan, el vino y los platos; las prensas para los purés, el rodillo, las espátulas, los pasadores, la salchichera, etc., etc.
No irémos más adelante en la enumeracion, porque una nomenclatura demasiado larga sería enojosa; basta citar los de uso comun.
Esperando el que vayamos pasándolos en revista, dirémos una palabra del armario ó despensa para guardar la comida.
ARMARIO.
Una buena despensa debe hallarse expuesta al norte: si lo está á otra exposicion, se resguardará completamente del sol. Es indispensable que el aire pueda circular; de lo contrario, la carne adquiere ese sabor particular de todos conocido; las aberturas deben cerrarse con un enrejado, y mejor áun con una tela metálica que impida el paso á los insectos y suficiente clara para no impedir la circulacion del aire.
El armario para guardar las viandas mejor dispuesto no impide la putrefaccion rápida y casi instantánea de las carnes cuando el calor es fuerte, el aire estancado y el tiempo dispuesto á la tempestad.
En defecto de armario á propósito se emplean campanas de tela metálica para preservar los guisados de las moscas.