Cuando Giafar se presentó entre las manos de Harún Al-Rachid, le contó todo lo ocurrido, enterándole de que Ghanem se había marchado á Damasco y que la favorita se hallaba en palacio. Pero el califa estaba convencido de que Ghanem había hecho con Kuat Al-Kulub todo cuanto se puede hacer con una mujer hermosa que pertenece á otro, y ni siquiera quiso ver á Kuat Al-Kulub, y mandó á Massrur que la encerrase en un cuarto oscuro, vigilada por una vieja encargada de estas funciones.
Y envió jinetes para que buscasen por todo el mundo á Ghanem. También se lo encomendó al sultán de Damasco, su vicario Mohammad ben-Soleimán El-Zeiní, para lo cual cogió el cálamo, el tintero y un pliego de papel, y escribió la carta siguiente:
«A Su Señoría el sultán Mohammad ben-Soleimán El-Zeiní, vicario de Damasco, de parte del Emir de los Creyentes Harún Al-Rachid, quinto califa de la gloriosa descendencia de los Beni-Abbas.
»En nombre de Alah, el Clemente sin límites y Misericordioso.
»Después de pedir noticias de tu salud, que nos es querida, y de rogar á Alah que te conserve largos días en la dilatación y el florecimiento,
»Sabe, ¡oh nuestro vicario! que un joven mercader de tu ciudad, llamado Ghanem ben-Ayub, ha venido á Bagdad, y ha seducido y forzado á una de mis esclavas, y ha hecho con ella lo que ha hecho. Y ha huido de mi venganza y de mis iras, y se ha refugiado en tu ciudad, donde debe estar en estos momentos con su madre y su hermana.
»Te apoderarás de él y le mandarás dar quinientos latigazos. Y luego le pasearás por todas las calles montado en un camello. Y delante irá un pregonero, gritando: «¡Este es el castigo del esclavo que roba los bienes de su señor!» Y después me le enviarás, para darle el tormento que se merece y hacer de él lo que haya de hacerse.
»Y saquearás su casa, destrozándola desde los cimientos hasta la techumbre, y harás desaparecer el rastro de su existencia.
»Y te apoderarás de la madre y la hermana de Ghanem, y durante tres días las expondrás desnudas á la vista de todos los habitantes, y luego de esto las arrojarás de la ciudad.
»Pon gran diligencia y celo en ejecutar estas órdenes.