En el segundo discurso decia el Sr. Zorrilla, despues de hablar del statu quo en Cuba, mientras durase la guerra:
"Y vamos á Puerto-Rico, que es la otra colonia. En Puerto-Rico, señores, éstos como los otros gobiernos de la revolucion, éste como los otros Congresos, han marcado siempre la diferencia que habia respecto de Cuba. Tomad los programas de los gobiernos; tomad los discursos de todos los oradores; tomad la contestacion al discurso de la Corona; tomad el proceder de todos los ministros, y vereis cómo siempre se han propuesto, cómo siempre se han trazado una marcha completamente distinta en la una y en la otra isla, en la una y en la otra provincia. Respecto de esto dije tambien terminantemente, en nombre de todos mis compañeros, que sosteniamos todas y cada una de las promesas hechas por la revolucion."
"Pero viene despues la segunda parte; y dicen los amigos, y dicen los partidarios de las reformas en más ó menos escala en aquella Antilla: "pero ¿y cuándo? porque esto lo han dicho todos los gobiernos, hasta los gobiernos moderados. ¿Y qué reformas son las que vais á llevar? porque esto lo necesitamos saber." Pues yo os digo, despues de haber tomado antecedentes de ministros de distintas opiniones, de unos oyéndolos de viva voz, de otros porque hay datos en el ministerio de Ultramar, que la cuestion de la esclavitud en la isla de Puerto-Rico es una cuestion fácil, es una cuestion sencilla, es una cuestion que se podrá realizar pronto; pero que no puede el gobierno, ni podia el gobierno, ni tenia nadie derecho á exigirle que cuando no hay una sola ley todavía empezada á discutir de las que ha presentado sobre la mesa á pesar de haber muchas ó algunas que le hacen falta, pusiera sobre todas la cuestion de la esclavitud en Puerto-Rico."
"Y viene una segunda cuestion, de la cual tambien hay antecedentes en el ministerio de Ultramar, sobre la cual ha discutido el gobierno, y sobre la cual tiene formada su opinion; y con esto contesto á los que el otro dia tradujeron, sin acordarse de mi carácter, sin reconocer mi franqueza, porque cuando no quiero decir una cosa me la callo, pero nunca digo lo contrario, á los que el otro dia creyeron que cuando yo decia: "estudiaremos todo lo que hay que hacer en Puerto-Rico," yo decia: "estamos lo mismo que hace diez años, estamos lo mismo que la víspera de la revolucion; estamos lo mismo que si aquí hubiera un gobierno que se propusiera que las Antillas estuvieran, en la situacion en que estaban hace veinte años." Hay, pues, una cosa importantísima que desean, que piden la mayor parte de los españoles de Puerto-Rico, y es el planteamiento de la ley de ayuntamientos. El gobierno ha de resolver tambien sobre esta cuestion, y el gobierno os ha de traer á las Córtes la resolucion que acerca de ella recaiga; pero estad seguros que aunque no sea más que para cargarse de mucha más razon y de mucho más derecho con los rebeldes de Cuba, ha de manifestar su gratitud, su cariño y su consideracion á los leales de Puerto-Rico. ¿Qué quereis que os diga esta noche? ¿Estos y estos artículos tendrá este proyecto de ley y el otro proyecto de ley? ¿Es esta la discusion en que estamos? ¿Hemos descendido á esto en ninguno de los párrafos de que se ocupa el discurso de la Corona?"
"Y despues de todo, si creeis que el gobierno tarda, si creeis que el gobierno no cumple sus promesas, ¿no teneis la iniciativa del diputado ó para escitar su celo, ó para escitar á la Cámara para que cumpla las promesas que el gobierno no quiere cumplir?"
"No tengo más que decir sobre la cuestion de Ultramar. El párrafo del discurso de la Corona relativo á este punto es el que los individuos de todos los partidos votaron en las Córtes del año anterior, cuando existia el ministerio de conciliacion. Ese es nuestro programa; ese es nuestro pensamiento; eso fué lo que se dijo en el manifiesto del 12 de Noviembre, eso es lo que yo he dicho cuando se ha reunido el partido radical; eso es lo que yo dije antes del 15 de Octubre, y eso es lo que como hombres leales estamos dispuestos á cumplir. ¿Hay algo más de lo que yo os he dicho, porque exigen esta explicacion el estado de los ánimos y la importancia que á esta cuestion se ha dado en estos dias; hay algo más en el párrafo? Pues el gobierno está dispuesto á cumplirlo. ¿Hay algo menos? Pues ya sabeis lo que el gobierno ha agregado á lo que en el párrafo se dice."[22]
Tales son no solo los compromisos del partido radical en la cuestion de Puerto-Rico, sino las manifestaciones que los hombres más importantes del radicalismo han hecho, lo mismo en la oposicion que en las esferas del poder: comentario el más autorizado del Manifiesto de 15 de Octubre de 1871.
III.
Pero es de notar el carácter gravísimo de estos compromisos, porque no han sido meramente contraidos á la ventura y entregados á los caprichos del aire; sí que aceptados solemnemente por un pueblo que ha obrado en su conformidad y tiene hoy un derecho incuestionable á su exacto cumplimiento.
El art. 108 era terminante: convocáronse los comicios puerto-riqueños y vinieron á la Metrópoli, abandonando sus intereses y arrastrando los peligros de una no corta navegacion, quince hombres, cuya llegada se esperaba únicamente para reformar el sistema de gobierno de las provincias ultramarinas—segun decia el art. 108 de esa Constitucion de 1869, que no habian hecho los representantes de Puerto-Rico, á pesar de las promesas del manifiesto del Gobierno Provisional. Y llegan esos hombres en Setiembre de 1869, y si á los dos meses está presentado el proyecto de Constitucion en el Congreso por el Sr. Becerra (el 24 de Noviembre) á poco (el 24 de Enero) la comision del Congreso da dictámen sobre él y lo pone en la mesa para que el presidente—Ruiz Zorrilla—señale el dia de su discusion.