"Pero ya que la chispa que amenazaba encender la hoguera no prendió; ya que por esta vez la isla de Puerto-Rico, gracias al auxilio de la Providencia, no vió lanzarse á sus campos y á las calles de sus poblaciones una turba desenfrenada contra la madre patria, téngase por cierto que, si no se releva inmediatamente á los señores La Torre y Ayuso, los combustibles, que seguirán hacinados, arderán fácilmente á otra intentona como la de Yabucoa, aunque no alcance en su principio las proporciones que ésta llegó á tener."
"Si continúan la proteccion que en la actualidad se dispensa á los separatistas, y la persecucion sañuda, implacable que al elemento español viene haciéndose, exaltados, envalentonados los insurgentes, levantarán osados y audaces la bandera de los insurrectos de Cuba y el decrépito general carlista de ayer, pero hoy ciertamente radical del más sobresaliente tipo que el gobierno pudiera haber enviado allá y á quien tan antipatrióticamente sostiene con su secretario el antiguo escribiente de Ruiz Zorrilla, será impotente para detener el movimiento. Y entonces veremos á casi todos los que aquí y allí están sosteniendo ante el gobierno la política anti-española que en Puerto-Rico se hace, en el campo de la insurreccion, á la manera que no pocos de ellos estuvieron comprometidos directa ó indirectamente en lo de Lares."
"Puerto-Rico se pierde á ciencia y paciencia de los radicales. Si nuestras constantes advertencias no deciden al gobierno á separar de allá esas desatentadas autoridades, servirán al menos para que el país le exija el dia de mañana la terrible responsabilidad á que se ha hecho acreedor."
Decia La Epoca del 4 de Noviembre:
"Es inconcebible lo que en Puerto-Rico está pasando. Necesario es que lo digan cartas de personas formales para que no creamos ser víctimas de una alucinacion al ver de qué manera aquellas autoridades menosprecian y vejan á los que se honran con el título de españoles."
Una reunion de estos á que asistian personas como los marqueses de la Esperanza y de Casa-Caracena, y el ex-diputado Sr. Diaz Romero, fué disuelta por el corregidor, bajo el ridículo pretesto de que allí se conspiraba.
Los jefes militares de Puerto-Rico han sido todos separados y deportados algunos de ellos, á la manera de lo que se ha hecho con el propietario redactor del Boletin y secretario del comité español, D. Francisco Larroca.
Hablábase del desarme de los voluntarios, para dar las armas á los reformistas y del destierro de las principales personas del partido español. He aquí lo que dice El Debate:
"La insurreccion, pues, y en resúmen, se prepara en Puerto-Rico á conciencia y paciencia del gobierno de Madrid. Los alcaldes y corregidores separatistas están organizando sus huestes, y sus hombres se distinguen ya públicamente poniéndose por distintivo una cinta azul en el sombrero. Se siguen concediendo licencias de armas á los que pagan por ellas 12 pesetas, siquiera sea negro ó separatista, y todo está ya dispuesto para dar el golpe último en favor de la insurreccion, que á decir de los separatistas es ya seguro, publicando en la Gaceta de la isla un decreto mandando entregar las armas en un término perentorio á los voluntarios españoles, con lo que lograrán aquellos laborantes lo que el Sr. Topete les negó con indignacion al rechazar un célebre y conocido Memorandum."
"Este es el estado, el horrible estado en que Puerto-Rico se encuentra. ¡Ah, Sres. Zorrilla, Córdova y Gasset, qué responsabilidad!"