Y más tarde, el dia 4, añadía:
"Nosotros no hemos dicho por cuenta propia que no existe política radical para Ultramar. Es una opinion de los conservadores y del mismo Debate cuando asegura que allí no es posible hacer otra política que la española. La nuestra y la del colega son españolas y sin embargo, difieren en muchos puntos que no hay para qué nombrar ahora."
"Cuando ayer hablamos de la política ultramarina de nuestro partido, nos referimos á las declaraciones que el partido ha dirigido al país. Ahí están nuestros manifiestos, los programas de los gabinetes radicales. Las opiniones individuales que difieren en más ó en menos del resto del partido, no constituye dogma en la iglesia radical."[15]
La Tertulia en su número del 14 de Julio combatiendo á los que como La Discusion, temian que el gobierno retrocediese en la política colonial y á los que, como El Debate, le invitaban á entrar en sus aguas, decia:
"¿Duda nadie que nuestros hombres cumplirán sus compromisos y sus ofertas en puntos tan graves como las quintas, el jurado, el derecho de asociacion, etc. etc.? Pues ¡porqué ha de retroceder en la cuestion de Ultramar!!!....."
"Que dentro de un gran partido haya grados y matices, todo el mundo lo sabe, y esto prueba la riqueza del partido. Así, no es estraño que entre los radicales haya muchos que crean, sobre Ultramar, tal ó cual reforma preferible á esta ó la otra..."
"Se trata, por ejemplo, de la abolicion de la esclavitud. Muchos de nuestros amigos son partidarios de la abolicion inmediata, y otros de la lenta ó aplazada, todos empero, y este es el compromiso del partido, son defensores, no sólo de la abolicion, sino á comenzar desde luego á realizarla."
"Y hay más. Dentro del partido radical, como dentro de todos los partidos, caben hombres que no están en un todo y absolutamente de acuerdo con el programa ó el credo de la Iglesia, si bien aceptan ó defienden la mayor parte, la casi totalidad de sus artículos. No por esto los rechazamos; pero en cambio sostenemos que esos hombres no pueden tomar el nombre ni valerse de la autoridad del partido para realizar sus opiniones particulares. Un enemigo de las reformas, por ejemplo, sería imposible en el ministerio de Ultramar, como lo sería un partidario de las reformas políticas inmediatas en Cuba."[16]
El Universal escribia el 5 de Julio:
"... Precisa, por tanto fijar bien el estado de las cosas. Ni carantoñas, ni ladridos podrán conseguir del partido radical que renuncie á sus compromisos ni falte á su palabra. Nosotros tenemos un programa, y nadie, ni alto, ni bajo, puede faltar á él sin incurrir en nota que todos los hombres honrados miran con horror."