en vez de puñal ó daga.—
Llorando de gozo el viejo
dijo:—Fijo de mi alma,
tu enojo me desenoja,
y tu indignación me agrada.
Esos bríos, mi Rodrigo,
muéstralos en la demanda
de mi honor, que está perdido,
si en ti no se cobra y gana.—
Contóle su agravio, y dióle