—No lo mande Dios del cielo,

que por mí se haga tal caso:

mi ánima penaría

si yo fuese en discrepallo.—

Volvióse presto Rodrigo

y dijo muy angustiado:

—Afuera, afuera, los míos,

los de á pié y los de á caballo,

pues de aquella torre mocha

una vira me han tirado.