yo soy llamado y venido.

Si hubiera algún caballero

venga á hacer armas conmigo

con tal que no sea el Cid

ni Bermudo su sobrino.—

Las palabras que decía

el buen Cid las ha oído:

—¿Quién es aquel caballero

que hace el tal desafío?

—Ortuño me llamo, Cid,