y cuando alguno te venza,
del torpe fecho enojado,
fasta la cruz en mi pecho,
te esconderé muy airado.
Vamos al campo, que es hora
de dar al conde Lozano
el castigo que merece
tan infame lengua y mano.—
Determinado va el Cid,
y va tan determinado,
y cuando alguno te venza,
del torpe fecho enojado,
fasta la cruz en mi pecho,
te esconderé muy airado.
Vamos al campo, que es hora
de dar al conde Lozano
el castigo que merece
tan infame lengua y mano.—
Determinado va el Cid,
y va tan determinado,