y como la vil envidia
cuanto no merece tacha,
de la virtud enemiga,
peligro de la privanza,
murmuraba maldiciente
de Arias Gonzalo que falta,
sospechando falsamente
que es por mengua su tardanza.
Á aquellos que lo calumnian,
empuñando la su espada,
y como la vil envidia
cuanto no merece tacha,
de la virtud enemiga,
peligro de la privanza,
murmuraba maldiciente
de Arias Gonzalo que falta,
sospechando falsamente
que es por mengua su tardanza.
Á aquellos que lo calumnian,
empuñando la su espada,