Estando en esto, el buen viejo
entró grave por la sala,
arrastrando grande luto,
haciendo sus hijos plaza.
La mano á la Infanta pide,
mesura fizo á la Infanta,
saludó á los homes buenos,
y de esta suerte les fabla:
—Noble Infanta, leal concejo,
don Diego Ordóñez de Lara,