escogí sólo los cuatro,

por ser yo el quinto y postrero,

que me hallaré en el campo.

Bien conozco, hijos míos,

que este afán me era excusado,

pues do vosotros estáis

ya yo soy privilegiado;

mas el repto de don Diego

á ninguno había excusado,

ni viejo, chico ni mozo,