sobre si fuíste ó no

en la muerte de tu hermano.—

Las juras eran tan fuertes

que el rey no las ha otorgado.

Allí habló un caballero,

que del rey es más privado:

—Haced la jura, buen rey,

no tengáis d’eso cuidado,

que nunca fué rey traidor,

ni papa descomulgado.—