se suele venir á tierra.
No hay folgarse entre los reyes,
que nunca los reyes fuelgan,
cuidando el pro de sus reinos
y haciendo en los lueñes guerra.
Si fidalgos con la espada
por su rey en lides entran,
el rey con espada y alma
anda, padece y pelea.
¡Gran lidiador es el Cid!