que hay manos que no son manos,
y esta lengua ya no es lengua.
Yo os he vengado, señor,
que está la venganza cierta
cuando la razón ayuda
á aquel que se arma con ella.—
Piensa que lo sueña el viejo,
mas no es así, que no sueña,
sino que el llorar prolijo
mil caracteres le muestra;