llegado han á Piedra Alta,
sus tiendas fincar facía:
á ojos está del Cid,
mas para él no venía.
El Cid salió de Monzón
con doce en su compañía,
á holgarse por el campo,
armados de buena guisa.
Los de ese rey de Aragón
le tuvieron puesta espía;
llegado han á Piedra Alta,
sus tiendas fincar facía:
á ojos está del Cid,
mas para él no venía.
El Cid salió de Monzón
con doce en su compañía,
á holgarse por el campo,
armados de buena guisa.
Los de ese rey de Aragón
le tuvieron puesta espía;