como tan sesuda fembra,
y en vos no se vea ninguna,
pues venís de honrada cepa.
Ocupad las cortas horas
en catar vuesas faciendas;
un punto no estéis ociosa,
pues es lo mismo que muerta.
Guardad vuestros ricos paños
para cuando yo dé vuelta,
que la fembra sin marido