ȇ los ojos del glorioso

»Gran Príncipe de la Iglesia,

»en señal que con su ayuda

»apenas enhiestas quedan

»en toda España otras tantas,

»y ya se parte por ellas.

»Que te suplica le envíes

»sus fijas y su Jimena,

»del alma triste afligida

»regaladas dulces prendas.