Perdona que con enojo
pierdo el respeto á tu Alteza,
y dame, si me has de dar,
del Cid las queridas prendas:
á doña Jimena digo,
y á sus dos hijas con ella,
pues te ofrezco su rescate
como si estuvieran presas.—
Levantóse el rey Alfonso
y á Álvar Fáñez pide y ruega