por dar aviso que llega,
y entre todos se señala
el relincho de Babieca.
El abad y monjes salen
á recibirlo á la puerta,
dando alabanzas á Dios
y al Cid mil enhorabuenas.
Apeóse del caballo,
y antes de entrar en la iglesia
tomó el pendón en sus manos