que el gran Miramamolín,
rey de Túnez coronado,
venía á se la quitar
con gran gente de á caballo;
cincuenta mil eran éstos,
los de á pié no tienen cabo.
El Cid, como era valiente,
y en armas tan aprobado,
basteció bien los castillos,
y en todo puso recaudo;