no me las queráis mostrare.—
—No era nada, mi hijo,
sino que vades alláe,
quedaos vos aquí, mío hijo,
yo iré en vuestro lugare.—
—Nunca Dios tal cosa quiera
ni Santa María lo mande,
sino que adonde vos fuéredes
que allá vaya yo delante.
no me las queráis mostrare.—
—No era nada, mi hijo,
sino que vades alláe,
quedaos vos aquí, mío hijo,
yo iré en vuestro lugare.—
—Nunca Dios tal cosa quiera
ni Santa María lo mande,
sino que adonde vos fuéredes
que allá vaya yo delante.