y las mis ricas espadas,

que menos falla mi cinta;

mas fambrientas las tenedes,

non yantan como solían,

que siempre fechos cobardes

dan escasas las feridas.

Yo vos las demando, Condes,

ante el rey que ende nos mira,

porque á Colada y Tizona

no es bien que aleves las ciñan.