los que en este pecho siento,

que es un león cada agravio

fecho en un honrado pecho.

Agradecédselo al Rey,

que le veo y le respeto;

¡pero pagarlo heis, villanos,

si no es que os subáis al cielo!

Mas non subiréis, cobardes,

que es Dios grande justiciero,

y no consiente traidores